1 de Diciembre, 2017

La responsabilidad de los padres en los malos hábitos alimenticios

La responsabilidad de los padres en los malos hábitos alimenticios

Los cambios de hábitos alimenticios que se han venido desarrollando en los últimos años, han producido un aumento en todas las enfermedades no transmisibles en el mundo, como son las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes. Y Chile no se queda atrás. Una especialista aborda este fenómeno.


Preocupantes han sido las últimas cifras sobre obesidad en nuestro país, especialmente en el estrato infantil. Según indicadores del Ministerio de Salud, en 10 años el sobrepeso y la obesidad en menores de 6 años, se ha duplicado.  Así mismo de acuerdo a datos de la OMS, la obesidad alcanza al 25% de la población mayor de 18 años.

Lo anterior ha impulsado la discusión como la puesta en marca de diversos programas que apuntan a contraatacar la problemática, como la Ley de etiquetado o el reciente anuncio del MINEDUC de aumentar la actividad física en los colegios a través del cambio de uniforme escolar por tenidas deportivas.

En la misma línea, Claudia Narbona, docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, señala que enfocarse en los hábitos en edades tempranas sería una de las medidas más eficaces. Y dentro de ese planteamiento no se explica por qué a medida que los hijos crecen, los padres parecen desvincularse de su responsabilidad en la formación de estos hábitos.

“Cuando nace un hijo, la familia se transforma, uno vive y respira por ese hijo. Cuando este se enferma, pasamos noches en vela, preocupados por su salud, lo llevamos al doctor, le brindamos los remedios, nos preocupamos porque se recupere pronto, ya que lo único que queremos es que nuestro hijo este bien, sea sano, sea feliz.  Sin embargo con el pasar de los años, algunas situaciones van cambiando y se empiezan a generar cambios en nuestra forma de ver el bienestar de nuestros hijos, que van asociados a frases como: “¿Qué quiere comer hijito?, ¿Saca plata de mi cartera para que te compres algo en el colegio?, “Ya no llores, yo te compro papas fritas o ¿quieres una bebida?”, “Vamos a chanchear alguna cosita”,” comenta.

Para la experta, todas estas frases paternales, nos ha llevado en los últimos años, a un creciente aumento de todas las enfermedades no transmisibles (ENT). “Denominación de la Organización Mundial de la Salud, para las enfermedades de larga duración, lenta progresión, que no se resuelven espontáneamente y que rara vez logran una curación total, como indica MINSAL, 2013, y entre las cuales están las enfermedades cardiovasculares,  el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes, patologías prevenibles relacionadas a estilos de vida no saludables como tabaquismo, alimentación no saludable, inactividad física y consumo excesivo de alcohol”, comenta.

es debido a esta falta de preocupación real, que Chile también se está enfermando. “Pero este problema se está manifestando en forma muy rápida y con cifras nada alentadoras, especialmente en nuestra población menor de 15 años, lamentablemente por todas estas frases dichas por los padres en situaciones que deberían ser manejadas por ellos, y no por los niños”, insiste la experta.

Exceso de azúcar, sal, grasas y pocas frutas y verduras

El análisis estadístico de diversa fuentes, muestran claramente que no nos estamos comportando muy bien nutricionalmente.

Ejemplo de ello, en Chile el 22,3% de los niños de pre kínder son obesos, el 23,6% de Kínder, el 25,3% de primero básico. “Esto se debe a que el consumo de algunos alimentos en Chile se dispara. Por ejemplo, el consumo de sal, en Chile, es de 9,8 g diarios versus 5 g que se consumen en promedio en América Latina. Con el azúcar, no nos va mejor, tenemos un consumo de 40 k al año, versus los 20 kilos que se consumen en el resto de América latina”, detalla la experta.

Esto se ratifica, el analizar la información entregada en la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario realizada por la Universidad de Chile (2016). “En donde claramente se nos indica que la población de niños entre los 2 y 13 años, realiza un alto consumo de cereales procesados (> 60 %), lo que equivale a más de 10 g/día.  Cosa similar ocurre con las grasas saturadas, donde también el mismo grupo de niños, indica consumir más 5 g ò ml/día, incluso llegando a 10,6 g ò ml/día, en el grupo de niños de 6 a 13 años”, indica la docente de la U. del Pacífico.

Claudia Narbona agrega que el azúcar contenido en los alimentos, en forma de golosinas o bebidas, también nos presenta cifras nada alentadoras. “Acá encontramos un consumo de 47,08 g/día para niños de 2 a 5 años y de 65 g/día para niños de 6 a 13 años, como indica la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario.  Y si nos pusiéramos a hacer un ejercicio matemático básico, de multiplicar este consumo diario de azúcar por 30 días del mes, nos daríamos cuenta que un niño preescolar está consumiendo al mes casi dos kilos de azúcar, es como si usted le diría a su hijo dos cucharadas soperas de azúcar granulada para que se comiera todos los días”, ejemplifica la especialista.

Lo mismo sucede con el consumo de lácteos altos en grasas, leche líquida y quesos principalmente. “Donde los niños de 2 a 5 años están consumiendo en promedio 673,8 ml/día y los niños entre 6 y 13 años, consumen 388,9 ml/día”, comenta.

Para la docente la sal, no presenta un mejor panorama. “Ya que esta misma encuesta, indica que los niños menores de 6 años consumen aproximadamente 2356,7 mg/día, siendo que las recomendaciones diarias indican un consumo menor a 1200 mg/día”, detalla.

En todo esto juegan en contra otros factores como la capacidad de compra. “Fundación Chile indica que hoy existe una mayor capacidad de compra, principalmente en los grupos de menores ingresos, los que tienden a aumentar el consumo de alimentos de alto contenido energético”.

Lo mismo en relación al chequeo de salud. “Se han mencionado que las principales barreras a la vida saludable que llaman la atención, según el tercer volumen del Estudio Chile Saludable realizado por Fundación Chile en conjunto con GfKAdimark, es la escasa preocupación de los chilenos por proteger y monitorear su salud. Porque un 38% de los chilenos se realiza chequeos médicos cada cierto tiempo y un 39% se preocupa de las enfermedades que pueden provocar los alimentos que consumen”, señala Narbona.

Los resultados revelan además que existe un amplio consenso entre los chilenos sobre los conceptos de nutrición vinculados a una alimentación saludable, como tener horarios establecidos para las comidas así como consumir frutas, verduras, pescados y legumbres. “Sin embargo, las conductas muchas veces no reflejan estos conocimientos y por el contrario, existen actitudes de cierta parte de la población que generan rechazo hacia los alimentos saludables. En este contexto, de acuerdo a lo señalado en Chile Saludable, cabe destacar que 4 de cada 10 chilenos prefiere la comida sabrosa por sobre la comida sana, lo que refleja que no consideran que la comida sana pueda ser sabrosa.  Por otro lado, un 43% de la población cree que comer saludable es comer sólo ensaladas, mientras que un 38% declara que una alimentación saludable implica poner restricciones en su vida y un 21% considera que los alimentos saludables son aburridos y desabridos”, comenta Narbona.

Y es por ello que se vuelve a preguntar. “Papá, mamá, si usted quiere tanto a su hijo, ¿Por qué lo está matando?, concluye la experta de la Universidad del Pacífico.


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