02/01/2019

Vaticano ocultó por 63 años los bajos instintos del fundador de los Legionarios de Cristo

Vaticano ocultó por 63 años los bajos instintos del fundador de los Legionarios de Cristo

“El dolor de quienes sufren estos abusos es enorme y no podemos dejarlo pasar. No podemos tapar”, dijo el cardenal Joao Braz de Aviz


El prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, el cardenal Joao Braz de Aviz, reconoció este miércoles que el Vaticano ocultó durante 63 años las pruebas sobre la pederastia del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.

En concreto, el prefecto denunció en una conferencia de prensa que la Santa Sede disponía de documentos  sobre la conducta delictiva de Maciel desde 1943.

Quien lo tapó era una mafia, ellos no eran Iglesia“, recalcó sin embargo.

Braz de Aviz insistió además en que los sacerdotes deben estar “atentos a las víctimas y no a los agresores, esto es lo que nos pide el Papa“, añadiendo que “el dolor de quienes sufren estos abusos es enorme y no podemos dejarlo pasar. No podemos tapar“.

Marcial Maciel (1920-2008) siempre contó con el apoyo del papa Juan Pablo II, que le consideraba “un guía eficaz” de la juventud. Al frente de los Legionarios de Cristo, la congregación más conservadora y una de las más poderosas en el seno de la Iglesia católica, logró transmitir una imagen pública impecable, mientras en el Vaticano se acumulaban las denuncias de sus numerosas víctimas, sumadas a las de varias mujeres que aseguraban tener hijos suyos.

Llevamos 70 años encubriendo, y esto ha sido un tremendo error“, dijo el cardenal Joao Braz, que afirmó tener “la impresión de que las denuncias de abusos crecerán, porque solo estamos en el inicio“.

El papa Benedicto XVI, pocos meses después de la muerte de su antecesor Juan Pablo II, invitó a Maciel en 2006 a retirarse a México para el resto de su vida, para que se dedicara “a la penitencia y la oración“.

Una comisión de investigación ya había desvelado por entonces todas sus actividades delictivas, previamente toleradas por el Vaticano, mediante informes que acreditaban los episodios de pederastia, delitos relacionados con robos y hasta abuso de substancias narcóticas como la morfina.

El fundador de los Legionarios de Cristo murió dos años después, sin pedir perdón.


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