04/06/2019

China: 30 años de la masacre de Tiananmen

China: 30 años de la masacre de Tiananmen

El 4 de junio de 1989 la llamada “Plaza de la Paz Celestial” en la capital china se convirtió en escenario de la represión del régimen de Pekín y el fin del movimiento estudiantil que durante dos meses pidió las apertura democrática de China. El Departamento de Estado de EEUU dijo: “Saludamos a los héroes chinos que valientemente se levantaron hace treinta años”.


Este martes 4 de junio se conmemoran treinta años de la “masacre” de Tiananmen, China, terminando así -con tanques y fuerzas militares- aplastando gigantescas movilizaciones de estudiantes que pedían democracia para China. Las protestas se mantuvieron por más de dos meses y culminaron ese 4 de junio de 1989.

La agencia alemana DW, reproduce un documento desclasificado en octubre de 2017 por las autoridades británicas y que fue dado a conocer el 23 de diciembre de ese año, por la web hongkonesa HK01 en la que se “asegura que el número de víctimas causadas por la acción del Ejército de China durante la matanza de Tiananmen (junio de 1989) no fue de entre 200 y 2.700, como se estimaba hasta ahora, sino que superaría las diez mil personas”, señala.

Se trata de un telegrama de tres páginas del entonces embajador británico de Reino Unido en Pekín, Alan Donald, quien lo envió al Ministerio de Asuntos Exteriores de su país el 5 de junio de 1989, un día después de la matanza, y que puede consultarse también en los Archivos Nacionales de Londres. En el texto se ofrecen además detalles hasta ahora desconocidos de una masacre que debilitó las aspiraciones democráticas de los chinos.

En el relato abundan los detalles crueles, como los casos de mujeres heridas que fueron asesinadas a bayonetazos, los cadáveres siendo aplastados por vehículos del Ejército o los trozos de cuerpos lanzados a los desagües, además de relatar enfrentamientos entre los soldados y civiles de los que no se tenía registro, como uno ocurrido en el barrio de Shilipu, en las afueras orientales de la ciudad.

Cientos de miles de chinos se reunieron el 2 de junio de 1989 en la Plaza de Tiananmén pidiendo democracia en vez de la ley marcial en Beijing.

Hubo divisiones en el Ejército chino

Según el documento, la fuente de todos estos datos es un “miembro del Consejo de Estado” (Gabinete de China), a la que califica de amigo y “fuente confiable, capaz de separar los hechos de la especulación y los rumores”. Expertos consultados por la agencia AFP estiman que la cifra de 10 mil muertos es “creíble”, recordando que los detalles de la masacre son hasta ahora escasos y que el régimen chino los ha ocultado durante todo este tiempo.

Las autoridades chinas ordenaron la represión brutal contra los manifestantes, que exigían democracia, luego de siete semanas de protestas en la Plaza de Tiananmen. Dirigidos por Yang Zhenhua, los soldados del Ejército 27 abrieron fuego contra la multitud. “Los primeros ataques ocurrieron en Mucidi y Shilipu (barrios situados en zonas de acceso a la capital). Las tres primeras oleadas fueron detenidas por los manifestantes”, dice el texto. Luego vinieron los disparos.

También se denuncian ataques a ambulancias, incluso militares, que intentaron asistir a heridos, en un relato que parece describir un desconocido enfrentamiento entre los distintos escuadrones del Ejército chino destinados a reprimir las protestas pro democracia. “Algunos consideramos que otros escuadrones atacarían al Ejército 27, pero no tenían munición”, se señala en el documento, dejando en evidencia que el país estuvo a un paso de la guerra civil.

El mensaje que mandó este martes EEUU

En la víspera el Departamento de Estado Norteamericano publicó: On the 30th Anniversary of Tiananmen Square:

“El 4 de junio, honramos el heroico movimiento de protesta del pueblo chino que terminó el 4 de junio de 1989, cuando el liderazgo del Partido Comunista Chino envió tanques a la Plaza de Tiananmen para reprimir violentamente las manifestaciones pacíficas que reclamaban democracia, derechos humanos y el fin de la corrupción rampante.

Los cientos de miles de manifestantes que se reunieron en Beijing y en otras ciudades alrededor de China sufrieron gravemente en busca de un mejor futuro para su país. El número de muertos sigue siendo desconocido. Expresamos nuestro profundo pesar a las familias que todavía están afligidas por sus seres queridos perdidos, incluidas las valientes Madres de Tiananmen, que sin importar los riesgos, nunca han dejado de buscar que se haga justicia. Los eventos de hace treinta años todavía agitan nuestra conciencia y la conciencia de las personas amantes de la libertad en todo el mundo.

Por décadas Estados Unidos tuvo esperanzas de que la integración de China en el sistema internacional condujera a una sociedad más abierta y tolerante. Esas esperanzas han sido frustradas.

El Estado de partido único de China no tolera la disidencia y abusa de los derechos humanos cuando sirve a sus intereses. Hoy, los ciudadanos chinos han sido sometidos a una nueva ola de abusos, especialmente en Xinjiang, donde el liderazgo del Partido Comunista está intentando metódicamente estrangular la cultura uigur y acabar con la fe islámica, incluso a través de la detención de más de un millón de miembros de la minoría musulmana.

Aun cuando el partido construye un poderoso estado de vigilancia, los ciudadanos chinos comunes continúan tratando de ejercer sus derechos humanos, organizando sindicatos independientes, buscando justicia a través del sistema legal, y simplemente expresando sus opiniones, por las cuales muchos son castigados, encarcelados e incluso torturados.

Saludamos a los héroes chinos que valientemente se levantaron hace treinta años en la Plaza de Tiananmen para exigir sus derechos. Su valor ejemplar ha servido de inspiración para las generaciones futuras que reclaman la libertad y la democracia en todo el mundo, comenzando con la caída del Muro de Berlín y el fin del comunismo en Europa del Este en los meses que siguieron.

Instamos al gobierno chino a que haga un informe público completo de los muertos o desaparecidos para brindar consuelo a las muchas víctimas de este oscuro capítulo de la historia. Tal paso comenzaría a demostrar la voluntad del Partido Comunista de respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Hacemos un llamado a China para que libere a todos los detenidos por tratar de ejercer estos derechos y libertades, detenga el uso de la detención arbitraria y revierta las políticas contraproducentes que combinan el terrorismo con la expresión religiosa y política. La propia constitución de China estipula que todo poder pertenece al pueblo.

La historia ha demostrado que las naciones son más fuertes cuando los gobiernos responden a sus ciudadanos, respetan el estado de derecho y defienden los derechos humanos y las libertades fundamentales”, remata el comunicado.


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