09/06/2019

Peña dice que discusión sobre CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD planteada por Piñera NO ES SERIA

Peña dice que discusión sobre CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD planteada por Piñera NO ES SERIA

“Decir que la representatividad del sistema está en peligro o hablar de crisis de representación sin explicitar qué se entiende por esta última es renunciar al debate público, sumergirse en un puro juego de ruidos y furias”, expone el rector de la UDP.


Una dura crítica a la discusión originada por el Presidente Sebastián Piñera en torno a reformar el Congreso y disminuir la cantidad de parlamentarios hace el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, ya que la polémica se ha volcado en el tema de la representatividad por o que llama a tener un debate serio en torno a lo que significa porque de lo contrario se transformar en un “juego de ruidos y de furia”.

En su habitual columna en viejo Mercurio, Peña sostiene que “decir que la representatividad del sistema está en peligro o hablar de crisis de representación sin explicitar qué se entiende por esta última es renunciar al debate público, sumergirse en un puro juego de ruidos y furias”.

En ese sentido, precisa que el debate que ha estado en la palestra es el de la representación, sosteniendo que quienes afirman que disminuir el número de legisladores supone un retorno al sistema binominal, incluso hay otros que aseguran que se busca con esto “hacer invisibles a ciertos sectores políticos, todos sugieren que si se acoge la propuesta, la representatividad del sistema resultaría lastimada”.

A su juicio, la representación es un concepto difícil, “un concepto que alberga varios significados distintos entre sí y quizá eso contribuye a que este debate sea más bien ambiguo y no fácil de decidir”.

Y explica que en el sentido más obvio de lo que es la representación es en el sentido pictórico, el cual es un “sistema es representativo en este sentido si es el caso que él refleje, como si fuera una miniatura fidedigna, la totalidad de grupos e ideas que se alojan en la sociedad chilena. El Congreso Nacional debería contener, por decirlo así, la totalidad de la estructura social de Chile, solo que en miniatura. Todos los sectores sociales, no obstante la excentricidad o la rareza que los caracterizara, debieran, según este punto de vista, poseer presencia en el foro legislativo”.

Sin embargo, también señala que en otro extrema la representación “alude a una ficción legal en virtud de la cual lo que un sujeto hace, efectúa o dice se reputa como si lo hubiera hecho, efectuado o dicho otro sujeto, el representado. En este sentido utiliza Hobbes la palabra “representación”: lo que hace el soberano es como si lo hubieran hecho los súbditos. Y en este sentido también la emplea el Código Civil: lo que hace el representante produce respecto del representado iguales efectos que si hubiera actuado él mismo”.

Asimismo, Peña también expone que la representación puede emplearse para aludir “a una cuestión, por llamarla así, intelectual. La representación sería suficiente si ella favorece que las razones ideológicas en juego a la hora de adoptar una decisión se expresen y discutan entre sí hasta que logren predominar las que parezcan mejores”.

Pero, el académico hace la pregunta respecto a qué sentido se usa la palabra “cuando se alega que hay una crisis de representación o cuando, como ha ocurrido esta semana, se sugiere que una disminución del número de parlamentarios lesiona la representación? O todavía mejor: ¿en cuál de esos sentidos la representatividad del Congreso es deficitaria y en cuál requiere ser mejorada?”.

En ese sentido, menciona que “explicitar cuál de todos esos sentidos de la representación es el más importante en una democracia como la chilena es fundamental para orientar este debate”.

Por tal motivo, Peña señala que “si lo más relevante es la representación en sentido pictórico, entonces lo mejor sería un sistema corporativo. En este caso, las formas espontáneas en que se organiza la sociedad civil, incluso las más minoritarias, debieran estar alojadas, cada una de ellas, en el Congreso. Si, en cambio, lo más relevante es la representación como mensajería, entonces lo que se requiere es asegurar que quienes trabajan en el Congreso rindan cuentas periódicas a quienes los eligieron, de manera que estos puedan castigarlos cuando se aparten de la voluntad que deberían transportar. Si, por su parte, lo que importa es la representación simbólica, entonces habría que cuidar especialmente las formas, de manera de despertar el vínculo emotivo con lo representado. Y si lo que se requiere es mejorar la representación de las ideas en juego, entonces los miembros del Congreso debieran comenzar por expresar ideas en vez de mostrarse, como hasta ahora ocurre, alérgicos a ellas”.


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