07/07/2019

Timonel del Partido de los Empresarios le lee la cartilla al Presidente Piñera

Timonel del Partido de los Empresarios le lee la cartilla al Presidente Piñera

“Nos tiene que caer la teja de que si no mejoramos la cancha de lo público -me refiero a las instituciones, a las reglas del juego y a la actitud de los jugadores- será difícil hacer los cambios que el país requiere”, sostiene Bernardo Larraín Matte.


El presidente de la Sofofa, Bernardo Larraín Matte, le leyó la carta al Presidente Sebastián Piñera respecto a las expectativas que tenía el mundo empresarial con el segundo gobierno del mandatario y que algunos de su sector han declarado que no ha cumplido.

En entrevista con La Tercera, Larraín Matte explica que “nos tiene que caer la teja de que si no mejoramos la cancha de lo público -me refiero a las instituciones, a las reglas del juego y a la actitud de los jugadores- será difícil hacer los cambios que el país requiere. Si la cancha está en mal estado, pueden entrar Messi y Ronaldo, pero igual van a jugar mal”.

Lo que digo es que la interacción entre los jugadores de lo público -el oficialismo, la oposición, el gobierno, el Congreso, la Contraloría- sucede en una cancha que está en mal estado. Entonces, antes de analizar el gobierno de Piñera, enfoquémonos en mejorar la cancha más que en ver a los jugadores”, precisó.

El timonel del poderoso gremio empresarial sostiene que no le gusta la autoflagelación, insistiendo en que “nuestro marco institucional es el mejor de la región, pero hay señalas preocupantes. Veamos lo que sucede en la relación del Congreso con el gobierno o lo que está pasando en las Fuerzas Armadas, en el Ministerio Público, donde hay dos fiscales que se hacen acusaciones cruzadas gravísimas. Si uno mira esas instituciones, todas están dando muestras de fatiga”.

En ese sentido, menciona que “si no se actúa oportunamente, se va a instalar un deterioro que podría ser irreversible. Por eso la necesidad de mejorar la cancha. El Presidente Piñera promovió una agenda de modernización institucional. Ahora, ¿esa agenda va a tener piso político?”.

Añade que “ahí hay un signo de interrogación. La tentación política es conectar con el sentido común ciudadano o con esa frase de “resolver los problemas de la gente”. Es como que la política presumiera que basta tocar una sola tecla para resolver un problema. Las cosas son más complejas”.

Larraín Matte también señala estar preocupado por el “cosismo”, explicando que “no quiero decir que me preocupa Joaquín Lavín, porque creo que Lavín es un líder político que tiene la capacidad para romper inercia. Hoy el liderazgo político debe romper la inercia”.

Y sobre la inercia sostiene que se refiere a la que “traemos. Si uno toma el tema del crecimiento, verá que en los últimos cuatro o cinco gobiernos nuestra capacidad de crecer está estancada o deteriorándose. Y eso ha ocurrido en esta cancha que fue súper exitosa en los últimos 30 años, pero ya no lo es. De hecho, no hemos logrado mover la aguja del crecimiento en distintos sellos de gobierno”.

Al respecto, menciona no ser crítico del liderazgo de Piñera, sino que “al revés, hay ciertas características de su capacidad de trabajo, de su inteligencia, de su comprensión de los problemas, de las que debiéramos sentirnos orgullosos”.

En cuanto a lo planteado por el Gobierno de Michelle Bachelet que dio prioridad a la desigualdad, el presidente de la Sofofa plantea que “¿Y se movió la aguja de la desigualdad con ese proyecto? ¿O sigue la inercia que traíamos? Yo creo que es más lo segundo. ¿Aquí había un consenso por el crecimiento que se quebró? Al menos en las palabras se está reivindicando su importancia. Hemos visto al exministro de Hacienda Rodrigo Valdés, al senador Lagos Weber, a Óscar Landerretche, que está adquiriendo un liderazgo interesante, y que también están hablando de esto. No hay proyecto político viable si no hay crecimiento”.

En cuanto a la desconexión que existe entre lo que la gente quiere y lo que la élite cree necesario, Larraín Matte sostiene que “creo que la política en general -y este gobierno no es una excepción- está muy condicionada por un cierto supuesto de que las personas solo quieren escuchar soluciones simples. Yo creo que es al revés: las personas pueden estar un poquito saturadas de soluciones rápidas. Quieren un liderazgo que sea más conductor”.

No se trata de un liderazgo autoritario, jerárquico, porque hoy los liderazgos se ejercen con participación. Pero participación no significa simplemente escuchar y replicar las demandas sin ningún procesamiento. Hoy día es el momento de la política”, explica.


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