2 de Septiembre, 2018

¡Al fin algo de justicia para los asistentes de la educación!

¡Al fin algo de justicia para los asistentes de la educación!

Seguramente desde que tenemos uso de razón hemos escuchado en nuestros hogares y en diferentes lugares la frase “la educación parte por casa”. Pero la verdad, es que los niños y niñas pasan la mayor parte del tiempo, tal vez, fuera de la morada. Y donde más comparten es en la escuela, colegio o liceo. […]


Seguramente desde que tenemos uso de razón hemos escuchado en nuestros hogares y en diferentes lugares la frase “la educación parte por casa”. Pero la verdad, es que los niños y niñas pasan la mayor parte del tiempo, tal vez, fuera de la morada. Y donde más comparten es en la escuela, colegio o liceo.

¿A qué va este párrafo inicial? Esas primeras líneas intentan colocar un panorama a la importancia que le debemos dar como sociedad a las personas que cuidan y educan a las y los estudiantes de los diferentes recintos educacionales.

Es por eso que en estas letras quiero destacar y manifestar mi alegría por la aprobación que le dimos hace algunos días atrás en la Cámara de Diputados al estatuto que reconoce la condición de funcionarios públicos a los asistentes de la educación.

Es tan importante que se haya aprobado este estatuto para nuestros trabajadores y trabajadoras que les garantizará la protección de sus derechos en materia laboral como vacaciones, bonos de desempeño y diferentes asignaciones, entre otros.

No puede ser que la mayoría de las veces las discusiones parlamentarias se centren en los profesores y estudiantes, dejando completamente de lado este cuerpo intermedio que realiza funciones claves a la hora del desarrollo de nuestros jóvenes.

Me pongo muy contento que luego de casi 30 años de lucha, al fin los asistentes de la educación de Atacama y el país puedan contar con un piso mínimo para llevar a cabo una labor fundamental en el proceso de formación de las y los estudiantes que serán el futuro de Chile.

Como miembro de la comisión de educación de la Cámara de Diputados he recibido constantemente a los dirigentes de los asistentes de la educación para escuchar y principalmente apoyar sus demandas.

La educación en nuestro norte y no era justo que los asistentes de las provincias de Chañaral, Copiapó, Huasco y el país estuvieran relegados a un segundo plano cuando vemos todos los días que las diferencias entre ricos y pobres crece de una manera más que preocupante y teniendo en consideración que la verdadera herramienta para tener una cancha más pareja es la educación.

Es una gran noticia para el mundo de la enseñanza en nuestro país, es una gran noticia de cara a dignificar la calidad del trabajo, la calidad de su función en todo el sistema educativo chileno y, por lo tanto, estamos muy contentos de que este proyecto se haya aprobado por unanimidad y que ya esté muy pronta para su promulgación.
Muchas veces los asistentes de la educación son aquellos que cumplen un rol de psicólogo o de asistente social y el Estado no es capaz de retribuir aquel rol y toda aquella función que ellos cumplen. Por eso es que este estatuto viene a entregar un piso mínimo a todos nuestros trabajadores y trabajadoras de Chile. Una tranquilidad y algo de justicia en tan importante labor.

Este estatuto da mejores condiciones laborales, más seguridad en el trabajo a nuestros trabajadores, porque mientras avanzamos en esto, estamos entregando una mejor calidad de educación en nuestros recintos.
Como autoridades tenemos el deber de responderle a la ciudadanía en las demandas y en la confianza que nos depositaron a la hora de elegirnos para que ocupemos los diferentes cargos.

Y la aprobación de este estatuto para los asistentes de la educación no sólo va en beneficio de ellos y ellas, sino que también de toda la gente. Si pueden trabajar más tranquilos y con condiciones garantizadas, evidentemente van a realizar un mejor trabajo, con mayor compromiso y eso, directamente va en beneficio de las futuras generaciones.
Vemos a cada rato en las noticias que aumentan los índices de delincuencia, que las viviendas son cada vez más precarias, que la drogadicción se está tomando la vida de nuestros jóvenes y que el desempleo es un mal que no pasa y llegó para quedarse en nuestra región.

La educación y nada más que la educación es y será el trampolín para romper esa barrera, para saltar esa desigualdad y para hacer de Atacama y Chile un lugar mejor para vivir hoy y mañana.

Reitero mi más profunda satisfacción y admiración por cada asistente de la educación de Atacama por los años de lucha e invito para que sigamos trabajando juntos para entregarle lo mejor a nuestros niños y niñas porque hoy más que nunca la educación es nuestro norte.

Sobre el autor:

Diputado PS por Atacama

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