7 de Noviembre, 2018

Campos de Hielo, ahora

Campos de Hielo, ahora

En los últimos meses han provenido señales confusas desde el otro lado de la cordillera en relación a Campos de Hielo. ¿Son casuales? ¿Hechos aislados? ¿Porque nuestras autoridades no enfrentan el tema? Por cierto, siempre es bueno situar el tema en el contexto de la relación bilateral. Y este no es otro que el de […]


En los últimos meses han provenido señales confusas desde el otro lado de la cordillera en relación a Campos de Hielo. ¿Son casuales? ¿Hechos aislados? ¿Porque nuestras autoridades no enfrentan el tema?

Por cierto, siempre es bueno situar el tema en el contexto de la relación bilateral. Y este no es otro que el de una trabajosa, larga y exitosa construcción de confianza mutua. Después de largos períodos de disputas y desconfianzas, e incluso después de vivir crisis pre bélicas. Después de hechos fundantes del nuevo ciclo histórico vividos en ambos países nos abrimos a construir una nueva etapa de paz y cooperación. Fue luego de la crisis del 78, después de Malvinas, después del retorno a la democracia a ambos lados de la cordillera que empezó a fructificar un franco diálogo estratégico entre las dos naciones.

No fue fácil ni lineal, y mucho menos rápido. Fueron décadas de construcción de confianza. También vivimos incidentes que no ayudaron, como el súbito corte de suministro de gas transandino hace algunos años, y por cierto, la intrusión en el consulado argentino en Punta Arenas. Pese a ellos, logramos avanzar, y el resultado ha sido positivo para ambas naciones.

Es en ese contexto en el cual nos encontramos, en el marco de una buena relación. Por lo mismo llama la atención la reiteración de hechos provenientes de sectores argentinos que empañan esta armoniosa relación.

Si dejamos pasar estas señales, si no las enfrentamos, es posible que puedan crecer. Lo cual no sería conveniente para ninguno de los dos países. Asimismo, llama mas la atención la actitud de algunas de nuestras autoridades que han tratado de soslayar estos hechos.

Es bueno que nuestra Cancillería se preocupe por la calidad de la democracia en el mundo y por el cuidado de los océanos, pero eso no inhibe que soslaye los temas de soberanía. Por su parte el Ministerio de Defensa esta empeñado en una campaña de transparencia y de rigor en las cuentas publicas, como corresponde por lo demás. Examinando a las agencias de viaje. Pero eso no es obstáculo para que atienda a los retos a nuestra soberanía y asuma los temas propios de la política de defensa. Todo esto llama mas la atención luego de las altisonantes declaraciones que se hicieron frente al reto boliviano.

Hablando se entiende la gente, y el tema de Campos de Hielo debe ser enfrentado y no escondido debajo de la alfombra. Menos aun quienes dicen soterradamente que habría que esperar tiempos mejores. ¿Qué mejor tiempo tendremos que el de una excelente relación bilateral? Como Argentina no es signatario del Pacto de Bogotá, este es un tema que puede ser abordado por ambas diplomacias sin dificultad.

Probablemente no será un tema de fácil despacho, pero nunca han sido así estas cosas. Eso sí, como corresponde a la naturaleza del tema, debe ser abordado de manera nacional, estatal, en forma suprapartidaria. El Congreso debe ser informado a cabalidad y es de esperar que en los equipos negociadores que se formen predomine el profesionalismo y la experiencia. La historia reciente enseña que cuando el país asume una visión nacional, estatal y de coincidencia en el largo plazo, es posible construir solidos consensos en estas materias.

Es de esperar que este tema no engrose la carpeta de las cuestiones sin decisión de nuestra Cancillería: como es el caso de una media docena de embajadas sin embajador designado (existiendo cerca de 70 ministros consejeros que podrían asumirlas de inmediato), o las decisiones escalafonarias y reglamentarias pendientes para implementar la reforma al Ministerio aprobada en el gobierno anterior.

Sellar la amistad transandina despejando lo que haya que despejar, en un clima amistoso, franco y profesional es lo corresponde. Postergar indefinidamente, peor aun, soslayar y patear para adelante no parece ser la responsabilidad histórica que debe asumir en su momento toda conducción.

Sobre el autor:

Cientista Político y analista internacional

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