20/07/2019

Cuando las FFAA salen de sus cuarteles

Cuando las FFAA salen de sus cuarteles

Las tres ramas de la Defensa Nacional conforman lo medular del poder estratégico de Chile. Sus misiones están bien definidas por la Constitución. Así debe ser, en un Estado de Derecho el uso de la fuerza debe estar meridianamente claro, sin espacio para las ambigüedades. Por cierto la misión principal de las FFAA es la […]


Las tres ramas de la Defensa Nacional conforman lo medular del poder estratégico de Chile. Sus misiones están bien definidas por la Constitución. Así debe ser, en un Estado de Derecho el uso de la fuerza debe estar meridianamente claro, sin espacio para las ambigüedades.

Por cierto la misión principal de las FFAA es la Defensa Nacional. Es decir, la defensa de todos los chilenos, de nuestro territorio y de nuestra soberanía. Por algo el Ejército fue una de las primeras instituciones fundadas por el Libertador al igual que la Armada. 200 años atrás no existía el poder aéreo y por eso nuestra FACH nació en el siglo XX.

Los chilenos conocemos de los dolorosos sucesos acaecidos cuando en el siglo pasado las FFAA salieran de los cuarteles. Cuando se rompió el estado de derecho, colapso la convivencia civilizada y las Fuerzas Armadas fueron arrastradas a la política. ¿Cuándo se instaló la violencia política en Chile? Algunos dicen que ocurrió con la polarización que provocó en el campo la Reforma Agraria, otros señalan que la violencia comenzó cuando un comando paramilitar asesinó al General Schneider para provocar un golpe de Estado, otros dicen que la violencia fue escalando en los mil días de la Unidad Popular, entre los esfuerzos de unos por cumplir el programa comprometido y las resistencias de otros. Lo cierto es que la violencia se terminó instalando y ninguna fuerza política fue capaz de impedirla.

Al renacer la democracia los chilenos concordamos en que nunca mas la violencia debería dirimir conflictos políticos. Y para ello era vital que las FFAA retornasen a su rol profesional. Que es el que le manda la constitución. FFAA prescindentes de la coyuntura pero férreamente comprometidas con el destino de la Nación. No deliberantes, es decir, sin voz, salvo lo que sus comandantes planteen al mando político por el estricto conducto regular.

En ese camino hemos construido democracia en estas décadas. Por cierto, no todo ha sido plenamente exitoso. La transición –que terminó hace algunos años- fue un periodo especial en el que convivieron elementos del viejo régimen, con elementos de la democracia. La clave fue el fiel cumplimiento de las tareas profesionales junto a la preocupación por elevar la estatura estratégica del país. Por cierto, cuidando que las FFAA no fuesen arrastradas a los avatares de la coyuntura.

Los hechos recientes en cambio tocan un clarín de alerta.

Las FFAA han cumplido a cabalidad con las tareas en tiempos de paz que les fija la constitución: la ayuda a la población en situaciones de emergencia y la participación en operaciones de paz.

Chile es desgraciadamente un país azotado por catástrofes de diversa índole. Pero cuando ocurren se moviliza todo el país, incluida las FFAA. Con ocasión de muchas de estas emergencias me tocó acompañar a la ex presidenta Bachelet, a primera hora del día siguiente a la tragedia ella llegaba al lugar de la tragedia en un vuelo FACH acompañada de los ministros y funcionarios necesarios para atender los temas urgentes: los de vivienda para hacer censos de damnificados, los de desarrollo social para organizar los subsidios de rigor, los de economía para los atender a los pescadores, las pymes, los artesanos cuyas fuentes de trabajo habían sido destruidas, entre otros.

Pero al arribar a las poblaciones, y ser recibidos por centenares de pobladores –la mayoría modestas jefas de hogar- el grito era el mismo siempre: “Michel¡¡¡¡ tráiga a los milicos!!!!

Es decir, el apoyo en emergencias es la principal tarea que explica que las FFAA salgan de los cuarteles para atender tareas de orden interior, su labor esta claramente reglamentada, y dirigida por los respectivos Comités de Emergencia. La población lo necesita, la situación lo demanda y la ley lo permite.

Frente a esta trasparencia, no queda para nada claro el anunciado decreto que dispone el empleo de las FFAA en el combate al narcotráfico anunciado el 9 de julio. De partida por la ocasión, ese día, los conscriptos han terminado su periodo de instrucción básica, dejaron de ser de reclutas y se gradúan de soldados. También de ciudadanos. Juran dar la vida si fuese necesario, para defender a los chilenos, a nuestro territorio y a nuestra soberanía. Todo conforme la ley y los reglamentos vigentes.

¿Porque utilizar dicha oportunidad – el juramento a la Bandera- para hacer un anuncio de dudosa legalidad? Buena pregunta. Porque la ley y la constitución fijan en Chile una clara diferenciación entre las tareas de defensa –propias de las FFAA- de las tareas de orden interior y policial –propias de Carabineros y la PDI- .

En los últimos días, especialmente en el sur, efectivos del Ejercito han salido de sus cuarteles. Han desplegado camiones aljibes para atender la emergencia en Osorno, otras patrullas se han abocado a socorrer a pobladores aislados en la pre cordillera, ya sea despejando caminos o llevándoles alimentos y provisiones. Otros apoyan en las ciudades las tareas solidarias de atención a ciudadanos en condición de calle en los fríos días de nuestro invierno. Todo ello es parte del cotidiano apoyo de las FFAA a la sociedad en tiempos de paz.

En este tipo de actividades, enmarcadas en la legalidad vigente, nadie se pregunta que hacen los efectivos de las FFAA en las calles y en los caminos de Chile. Queda claro que están dentro de sus misiones, al mando de sus oficiales, con reglas perfectamente definidas.

No ocurre lo mismo con lo que hemos conocido del mencionado decreto sobre FFAA y narcotráfico
. Tema eminentemente policial. Por cierto, la experiencia internacional enseña que en la mayoría de los países donde se han empleado a las FFAA en tareas contra el narco, este se ha dedicado a corromper y comprar a cuanto uniformado pueda. ¿Es lo mejor para Chile? ¿Cuáles son las reglas de enfrentamiento que tendrían esas unidades? Según trasciende de la prensa, seria el ministro de Defensa el que determinaría la composición, misiones y medios de las unidades dedicadas a estas tareas. El Ministro, autoridad política, ¿tiene conocimiento técnico y profesional para una tarea de esta naturaleza? Vale para este o cualquier político designado en ese cargo cuya tarea es otra.

Cuidemos a Chile, por cierto, si se trata de combatir a una amenaza criminal, es obvio que si las FFAA pueden apoyar, que usemos dichas capacidades. Pero a la fecha eso se ya se hace: toda la información que las FFAA recopilen que pueda ser de utilidad para las policías, ya se opera. Existe el Comité de Inteligencia que es coordinado por la ANI y presidido por el subsecretario de Interior donde se entrega dicha información porque allí concurren todos los jefes de inteligencia de las FFAA y las policías. Bueno, así lo autoriza la ley, si hoy no ocurre, seria un problema de gestión y no de una nueva ley o un decreto.

En el norte, existe el Comando Conjunto Norte que recopila toda información de frontera y basta un oficial de enlace policial para que la información fluya en franca cooperación inter institucional.

¿Se trata de crear una nueva función para las FFAA? Si es eso, debe ser tarea de una reforma constitucional y no de un decreto? ¿O se trata de una operación comunicacional que permita mostrar a las autoridades políticas de turno motivadas y en acción contra la delincuencia? Es como pensar que porque el presidente patrulla en helicóptero la capital, con eso se detiene la delincuencia.

No usemos a las FFAA en la coyuntura, ni menos para obtener réditos comunicacionales. Dejémosla en sus tareas constitucionales, abocadas a las tareas propias de su profesión, y que solo salgan de sus cuarteles cuando la ciudadanía lo necesite y la ley lo permita, como en casos de emergencia, cuando las madres piden que “traigan a los milicos”, porque saben que así llega ayuda, mano de obra de apoyo y seguridad en las calles. Vale no solo para los militares sino también para los marinos que desembarcan para llevar ayuda y restablecer el orden y la calma en los puertos y caletas afectados por la tragedia, o nuestros aviadores que montan en pocas horas bases de apoyo logístico a las zonas afectadas y emplean toda su flota de helicópteros y aviones de apoyo para socorrer a los chilenos en apuros.

Sobre el autor:

Cientista político

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