¿Es posible un nuevo referente de la oposición?

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    No nos sorprende que Andrés Allamand, en una de sus últimas entrevistas, señale como línea divisoria que marcó el inicio de la decadencia del sector la llegada de Piñera a la Moneda. “De ahí, en adelante comenzó una descomposición que dura hasta ahora.”

    Pero más allá de las lamentaciones, que pueden ser ciertas, es necesario construir un referente que canalice la fuerza electoral que en reiteradas ocasiones dio demostraciones de ser capaz de conducir al 40% de los votantes.

    Más aún en el momento en que nos encontramos, un gobierno con un 66% de desaprobación, embarcado en una serie de reformas impopulares, y mal gestionadas; llena de indefiniciones en cuanto a sus propósitos.

    Para cualquier sector sería el instante para fortalecerse, para construir un proyecto político convocante. Pero para la Derecha no lo es.

    ¿Por qué?

    Primero porque a los líderes de la oposición, a no ser algunos pocos, la política no les gusta.
    La consideran un mal innecesario. El negociar, convocar, promover y sustentar con argumentos un proyecto de sociedad, lo estiman una pérdida de tiempo. Va más allá de tener o no un relato, de lo que se trata es trabajar en torno a un objetivo a partir del relato.

    Muchos del sector, cuando hablan de política suelen hacerlo como un acto de liberación de una carga, indicando , que lo que hay que hacer, “es preocuparse de los problemas reales de la gente”. Como si no afectara- para mencionar un ejemplo- la calidad de vida de las personas el programa que la Nueva Mayoría ha impuesto con su retroexcavadora.

    Por otro lado, el partido más importante del sector, la UDI que ejercía una hegemonía indiscutible, y por lo tanto un liderazgo capaz de generar nuevos escenarios ha sido afectado fuertemente por el caso Penta y deberá necesariamente reformularse si pretende recuperar poder o influencia.

    Renovación Nacional no ha podido reemplazar dicho liderazgo, por falta de solvencia institucional. Dicho conglomerado posee líderes talentosos, pero aislados, no funcionan como cuerpo, y no ejercen liderazgo partidario.

    Reconociendo eso sí, que la propuesta de Allamand de formar un partido único es una salida concreta a los desafíos electorales del 2016 y diecisiete. ¡Es una apuesta a tener en cuenta!

    Evopólis y el PRI pudieran llegar a ser aportes renovadores, si es que fueran capaces de sumarse a este relato de manera constructiva. Lo que todavía no se aprecia.

    El PRI descartó de plano el partido único, “porque ellos nunca han sido parte de la Alianza”, lo que es un mal síntoma, para cualquier propósito unitario y Evópolis hasta el momento aparece como un sucedáneo de la UDI, sin su poder hegemónico por cierto .

    Frente a estas carencias, el liderazgo de Piñera aparece como el único factor cohesionador, como lo fue en su momento Bachelet para la Nueva Mayoría, pero debemos reconocer que siendo el ex mandatario un gran recurso para el sector, está lejos de ser capaz de cumplir dicho rol, por su forma personalista de ejercer la política. Y si lo cumpliera, lo haría posiblemente para las presidenciales, pero no para las municipales o parlamentarias.

    Concluyendo la única posibilidad de construir un referente exitoso de parte de los líderes opositores, sería llamándolos a ser pragmáticos y a querer más su oficio: la política.

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