Brasil le da la espalda a Dilma

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“El Brasil de hoy se puede comparar a una película de terror sin fin”, con esta apocalíptica frase el diario británico Financial Times se refirió esta semana a la crisis política y económica del país.

Según el análisis británico, usando las propias cifras cariocas, el desempleo está golpeando fuerte a Brasil. Durante junio pasado alcanzó el 6,9% en seis grandes ciudades de Brasil. En 2014 las cifras de desempleo llegaban al 4,8%, según los últimos datos entregados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) y dados a conocer ayer. Para lo que va del año el desempleo llega al 7%.

De manera paralela, la Presidenta Dilma Rousseff (PT) cae estrepitosamente en todas las encuestas: el 7,7% de los ciudadanos aprueba su Gobierno.

Durante esta semana se conoció el estudio de la Confederación Nacional del Transporte (CNT/MDA) que revela que el 70,9% de los brasileños considera que su gestión es “mala” o “muy mala”. Todos coinciden en señalar que estas cifras de desaprobación son históricas que recuerdan el 8% de respaldo que alcanzó el expresidente Cardoso en 1999.

Números rojos
Si las cifras para Dilma son escuálidas, las económicas son famélicas. El informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta la caída del PIB de un 1,5% este año. El Banco Central de Brasil, anticipa una inflación anual del 8,89% para este 2015.

En este escenario Brasilia intenta llevar adelante un prometido ajuste fiscal que significaría un ahorro de más de US$ 20 mil millones (66.300 millones de reales), pero la buen idea ha quedado en eso porque, también esta semana, el gobierno de Dila Rousseff admitió que este objetivo es imposible de cumplir y anunció recortes adicionales en el presupuesto de 2015.

Corrupción desvocada
Para entender cómo Brasil llegó a esta suerte de “tormenta perfecta”, el ingrediente “estrella” es la corrupción que ha salpicado al Gobierno y a poderosas empresas estatales, lo que ha complicado aún más la situación en el país líder del Atlántico.

En los últimos días se han conocido nuevos detalles de las investigaciones que llevan adelante el Ministerio Público y la Policía Federal en el escándalo de corrupción descubierto en Petrobras, gigante estatal que perdió US$2.000 millones entre 2004 y 2012 en sobornos y lavado de dinero, según cálculos de la propia compañía. El escándalo ha salpicado sobre todo a miembros de la coalición de partidos que componen la alianza parlamentaria de Rousseff. La semana pasada, un representante de una empresa japonesa en Brasil, acusado a su vez de corrupción, aseguró que el presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, del PMDB, recibió cinco millones de dólares para ayudarle en un contrato. Cunha, a su vez, anunció, de manera personal, que rompía su alianza con el Gobierno y prometió una serie de medidas y debates en el Parlamento. Estas medidas perjudicarán a un Gobierno cada vez más debilitado por la economía, las alianzas políticas que se cuartean y la corrupción que no deja de aflorar.

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