Digno de las míticas “Siete Maravillas del Mundo”, el “Gran Canal de Nicaragua” conectará el océano Pacífico con el Atlántico y cruzará el territorio nicaragüense de este a oeste. Es una ruta interoceánica de gran calado alternativa al Canal de Panamá. La obra costará más de US$ 50 mil millones, y China lidera la inversión, la más grande en la historia de nicaragüense.

El diseño preliminar contempla que el canal cruzará el Gran Lago Cocibolca y sus afluentes, la zona de libre comercio de Brito, el complejo turístico de San Lorenzo y el aeropuerto de Rivas, uniendo los dos puertos en el Pacífico y el Caribe respectivamente.

La responsable de la megaconstrucción es la Compañía Hong Kong Nicaraguan Canal Development Investment Group (HKND) de China, ha tenido que ceder ante presiones de grupos medioambientalistas y ha comunicado que ha modificado el trazado original de la infraestructura y “está dispuesta a hacer más ajustes para evitar perjudicar a la población local y el medio ambiente”, recoge la Agencia de Noticias rusa RT

El canal tendrá 278 kilómetros de longitud y será tres veces más larga que el de Panamá. Tendrá una profundidad de entre 26 y 30 metros, con un ancho que variará entre los 230 y los 520 metros, doblando así la anchura y profundidad del canal panameño.

Según el gobierno de Managua, entre los compromisos contraídos por la constructora, contempla además de excavar el canal, construir carreteras, dos puertos, un lago artificial, un aeropuerto, un complejo turístico y una zona de libre comercio, así como fábricas de acero y de cemento.

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Un viejo sueño
En 1833 surge la idea de realizar el proyecto de construcción de un canal interoceánico se hizo. Pero recién en 2004, el gobierno de Nicaragua, tomó en serio la idea de la construcción, pero quedaron sólo en eso debido al altísimo costo para llevarlo adelante. Nicaragua es uno de los países más pobres de la América Central y con una pequeña economía. El gran impulsor fue el propio Presidente Daniel Ortega que encontró al socio estratégico e inversor en China.

En junio del 2013, Nicaragua finalmente entregó a la compañía china HKND la concesión del canal y ese mismo mes la Asamblea nicaragüense aprobó su construcción y se espera que el 2019 se inaugure.

Según Forbes, el verdadero propietario del consorcio HKND es el multimillonario chino Wang Jing, el duodécimo empresario más rico de China, con una fortuna personal de más de 6.300 millones de dólares.

Cruce ideológico
Sin duda que el trasfondo geoestratégico es lo más relevante de este maga proyecto porque significa que en el “patio trasero” de los Estados Unidos se instala China, enemigo comercial y militar de los norteamericanos y además aliado de Rusia. Pero, lo más relevante, es que colocar a los asiáticos en una posición de privilegio para el control marítimo en el Pacífico Sur, justo en momentos en que Estados Unidos no logra materializar, su también, estratégico TPP, del cual Chile es signatario.

En el nuevo orden y control de las rutas marítimas, consideradas claves en el desarrollo y estabilidad económica, el Pacífico tiene un rol vital, de ahí la relevancia de este proyecto que colocará en el área de influencia norteamericana a China, cortándole de paso la ruta del Canal de Panamá.

Ahogando protestas
Si bien la idea comercialmente sacaría de la pobreza al país de Ortega, los reclamos por falta de transparencia en el proceso y el ocultamiento de los riesgos medioambentales salen tímidamente a la luz.

Según los dectractores el contrato entre Nicaragua y HKND nunca fue dado a conocer a la opinión pública. Según los opositores este acuerdo viola la Constitución de Nicaragua ya que entrega por 50 años a China (HKND) el control absoluto del canal y que puede extenderse por otros 50 años. También reclaman que no existen estudios de impacto ambiental y se podría dañar el lago de Nicaragua, que es la reserva de agua más grande de Centro América.

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