Crisis de identidad de la Alianza: Derecha histórica democrática V/S nueva derecha no democrática

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Esta semana ha quedado al descubierto un problema de fondo que afecta a la oposición chilena como es buscar un elemento aglutinador que los convoque y los una. No hay nombre para la alianza UDI, RN, Evópoli y PRI. Simplemente no encuentran un nombre que los identifique.

El viernes culminó el encuentro multipartidario “Nuestra propuesta para que Chile recupere el rumbo”, en el que participaron la UDI, RN, PRI y Evópoli, junto a los Centros de Estudio ResPublica, Horizontal, Fundación Avanza Chile, Instituto Libertad, Libertad y Desarrollo y la Fundación Jaime Guzmán.

En el intento por buscar el nombre al grupo surgió la idea –poco audaz- de bautizarlo como “Levantemos” lo que provocó el rechazo de la ONG Levantemos Chile creada por Felipe Cubillos y hasta ahora no ha habido atisbo de nuevo nombre para el “referente” como le gusta hacerse llamar. Por qué se da esta singular situación en un grupo en donde hay expertos en marketing político, comercial; la razón podría estar en lo más profundo de los partidos herederos de la derecha chilena.

La respuesta de la ONG fue contundente: “El usar un nombre y logo similar al de Desafío Levantemos Chile nos parece improcedente y oportunista, considerando el prestigio ganado por nuestra fundación apoyando a miles de compatriotas en terreno sin importar su color político o credo religioso”.

La historiadora Sofía Correa Sutil en su libro “Con las riendas del poder: La derecha chilena en el siglo XX” entrega datos clave para entender porque la Alianza no es tal y porque no tiene una identidad clara.

“La derecha anterior al 73 era una fuerza pragmática, que durante muchos años tuvo éxito en conservar su poder y resguardar sus intereses, cediendo parcialmente ante presiones reformistas. Era, sobre todo, una derecha que tenía claro sus intereses de clase en el largo plazo y estaba dispuesta a transar y ceder cuanto fuera necesario en el corto plazo para preservarlos”, escribe Correa.

Pero también señala que “la derecha histórica era democrática, los partidos Liberal y Conservador no andaban planeando golpes de Estado –muy por el contrario- mientras que la derecha actual no sería democrática, pues siempre está mirando a los militares como la última carta (…) La derecha histórica, que no contaba con lo militares, veía en el Congreso Nacional a principal instancia para defender sus puntos de vista y sus intereses. Por eso la derecha histórica fue democrática. (…) Sin embargo, es posible que la nueva derecha pueda llegar a ser democrática como lo era la histórica, es decir, entendiendo la democracia como mecanismo de representación”, describe Correa Sutil.

¿Cuál es el discurso de este nuevo referente de derecha? ¿Es moderno? ¿Es democrático?

A modo de respuesta a estas interrogantes, lo dicho por el presidente de la UDI, senador Hernán Larraín es ilustrativo: “hemos logrado, los cuatro partido políticos que forman este referente, con la sustancial colaboración de seis centros de estudio, de iniciar un debate para construir los pilares sobre los cuales vamos a sustentar este nuevo proyecto, para ser oposición que sea un dique de contención a esta ebriedad ideológica que ha llegado a gobernar y que está desconectada con la realidad (…) sino que particularmente para construir un proyecto político fundado en las ideas de la libertad, que le dé a cada persona la posibilidad de construir su proyecto de vida”.

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