Europa se desborda

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    71 cadáveres en el interior de una camión abandonado en una autopista al este de Austria , a 50 kilómetro de su capital Viena, entre ellos ocho mujeres y cuatro niños , reveló de manera dramática y puso en “imagen en los ojos del mundo” la grave crisis migratoria que sacude al Viejo Continente. La policía austríaca y húngara en una investigación conjunta concluyó que murieron 48 horas antes de que fueran encontrados. El drama tuvo en Budapest su punto de partida, desde donde emprendió viaje, la camioneta rumbo a la frontera con Austria.

    El macabro hallazgo eclipsó la cumbre de los países balcánicos, a la que asistieron representantes de la Comisión Europea, Italia, Austria y Alemania, en la que se trataba de encontrar soluciones al problema migratorio. La canciller alemana Angela Merkel admitió que el drama había consternado a todos los participantes de la reunión e hizo : “un llamado urgente para encontrar una respuesta, que permita abordar la avalancha migratoria que está viviendo Europa”. “Somos un continente rico, que debe y puede hacer frente a este problema” agregó.

    Ahora bien los llamado de Merkel, han tenido resonancia en la búsqueda de los responsables que trafican con seres humanos y que “ son particularmente activas en la “ ruta de los Balcanes” la zona que está viviendo el principal atascamiento de inmigrantes, la mayoría procedentes de Siria.
    Pero acá hay dos temas claves que resolver:1) atacar la situación delictual de quienes trafican con el dolor de seres humanos, y otro 2) enfrentar la marea humana que el continente está viviendo, en donde no se aprecia la misma voluntad de cooperación ni de solidaridad.

    De hecho se construyen barreras de alambres de púas en Hungría para impedir el paso hacia Alemania, en este último país se ha apreciado un incremento de la violencia xenófoba y en el Reino Unido David Cameron ha anunciado severas medidas de castigo, tanto a los inmigrantes ilegales como aquellos que les ayudan. Esta ha sido la respuesta a las tres mil personas que se encuentran en Calais (Francia) esperando en asentamientos informales que proceden mayoritariamente de lugares como Afganistán , Eritrea, Somalía, Sudán y Siria, según datos facilitados por Acnur.

    Existen varios motivos para que produjese esta “avalancha”, pero el principal de ellos ha sido la guerra civil siria, que se inició en marzo de 2011, con manifestaciones pacíficas reprimidas por el régimen, que terminó en degenerar en una guerra civil que ha obligado a huir a la mitad de la población de sus hogares.

    Según la ONU, hay al menos 7,6 millones de personas que se han desplazadas dentro de Siria, que contaba con 23 millones de habitantes al inicio de la guerra. Fuera del país, el número de refugiados sirios supera los 4 millones. Dentro del país, los beligerantes dificultan la llegada de ayuda humanitaria, en especial en las zonas de difícil acceso o sitiadas por las fuerzas del régimen o la oposición armada, según el jefe de las operaciones humanitarias de la ONU.

    Unos 4,6 millones de civiles viven en zonas de difícil acceso y 422.000 entre ellos viven sitiados. “Es la población de refugiados más grande para un sólo conflicto en una generación”, afirmó en Julio Antonio Guterres, jefe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

    Este organismo señala un aumento de un millón de refugiados en 10 meses y se calcula una cifra global de 4,27 millones a finales de 2015. La mayoría de los refugiados se han instalado en los países vecinos de Siria, principalmente Turquía (1,8 millones), seguido de Líbano (1,1 millones, lo que equivale a más de un cuarto de su población). Pero estos países ya han sido sobrepasados en cuanto a su capacidad de recibir a más migrantes y sólo pueden ofrecer campamentos de refugiados, en la que viven con las mínimas condiciones.

    De ahí que el camino hacia Europa se vea como la única salida y a ellas las multitudes están apostando. Por otro lado, si hacemos la distinción entre refugiado e inmigrante que realizan los organismos internacionales, la marea siria debiese ser acogida con mayor comprensión, de lo que vemos a través de las imágenes todos los días.

    Según la Acnur refugiado serían aquellas personas que huyen para salvar su vida o preservar su libertad y migrante son todas aquellas persona que se mueven de sus países por conveniencia personal y como resultado de una decisión tomada libremente. Las personas que demuestran ser refugiados estarían en condiciones de solicitar derecho de asilo.

    Según explica Acnur cuando se producen huidas masivas de países en guerra a los migrantes se le considera refugiado de “prima facie”, lo que se aplicaría a los sirios , un país devastado por una guerra civil, o a los eritreos que pueden declarar que enfrentan a uno de los regímenes más represivos del mundo.

    Pero lamentablemente estas distinciones jurídicas, no se aprecian en el día a día y parece que el temor a ser invadidos por una multitud de extranjeros demandantes, es mayor que la solidaridad o el respeto a los derechos humanos que Europa ha intentado consolidar como un pilar de su política exterior y de su política interna, luego del fin de la segunda guerra mundial.
    El desafío es grande y dependerá de los líderes europeos establecer puentes antes que barreras, frente a esta crisis humanitaria que no tiene visos de terminar.

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