Y falló la Corte

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    Los atribulados integrantes del Gobierno y en especial de la Cancillería, se apresuran a señalar a los medios que nada se ha perdido y que todo se mantiene igual que antes del fallo de hoy de la Corte Internacional de Justicia, pero resulta complicado hacer entender a la sociedad que tan bien pagados juristas, que apostaban por una tesis casi irrebatible, hayan perdido un juicio preliminar donde catorce integrantes estimaron que la tesis esgrimida en Chile no estaba en razón.

    Abundarán los análisis del fallo y sus efectos, mientras en Bolivia hay fiesta nacional y Morales apuesta a revertir las primeras indicaciones parlamentarias que le negaban la nueva reelección.

    Porque no hay que ser muy analista para entender que todo este asunto tiene un trasfondo muy especial para Evo, y ello es su continuidad en el poder. Hace mucho tiempo dio cuenta que atacar a Chile surte efectos mediáticos y que las desordenadas respuestas altaneras pero carentes de una estrategia comunicacional de nuestro país, solo exacerban su imagen de gobernante indígena y luchador del sueño altiplánico.

    Ayer se comenzó a notar cierta tensión en Chile. La Moneda recibió a los ex Presidentes, quienes expresaron unidad pero con cuidado protocolo, alertados seguramente de las malas nuevas que nos deparaba la lectura del fallo. Ello, porque no pocas versiones de prensa señalaban que la Corte, como toda Corte, desliza su intención de respuesta antes de hacerla pública. La jueza ad hoc chilena, tal vez; solo tal vez, fue una de las fuentes extra oficiales.

    Los comentarios en las redes sociales en Chile no comentan el fondo, sino el dato duro del fallo. Y es que un 14 a 2 para un equipo de elite como el nacional, no puede tomarse como un trabajo bien efectuado.
    Es cierto que Chile no está obligado a ceder territorio al término de esta aventura de la Corte, pero también es un hecho que el tema será explotado por La Paz de manera vigente con sendos resultados en su política interna y externa, algo de lo que nuestro país debería aprender de una buena vez.

    La Moneda afina una nueva estrategia comunicacional. Ojalá incluya un buen plan que por etapas y objetivos bien definidos, escenarios correctamente prospectados y una metodología que contrarreste el desorden en que se resume el sistema de comunicaciones externas del Gobierno, apoye la estrategia judicial en los próximos pasos de la Haya así como haga repuntar la obra de la Presidenta que se traduzca en un apoyo que permita salir del estancamiento gobernativo y provoque positivas noticias, puesto que últimamente nuestro Chile solo ha recibido malas nuevas.

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