Por la boca muere el pez: Jorge Burgos “Si se rechazara (Rajevic) es una derrota para mí…”

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No hay caso con los dirigentes políticos y autoridades, tiene una suerte de “amor perverso” con El Mercurio, y les dan sendas entrevistas en el –antes- leído cuerpo “D”. En ese mismo apartado de “Reportajes” el jefe de Gabinete de Bachelet, el ministro del Interior, el decé Jorge Burgos, dijo una de esas frases para el bronce y que desde ayer le enrostran: “Me gustaría que tuviera el mayor número de votos posibles. Si se rechazara, es una derrota para Enrique, que no se lo merece, y particularmente para mí, porque yo se lo propuse a la Presidenta. Estoy optimista, pero no confiado” sentenció.

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La publicación de ese domingo (4 de octubre) no pasó desapercibida y generó reacciones a los días posteriores. Pero la reseñada entrevista era una suerte de “balance cariñoso” que le hizo El Mercurio que tituló: “Burgos: Sus confesiones tras cinco meses al frente del gabinete. Relación con la Mandataria: “No estoy en una competencia por quién es más amigo de la Presidenta; los presidentes necesitan ministros eficientes que les den confianza, no amigos”. Nuevo contralor “Si se rechazara, es una derrota para mí. Yo se lo propuse a la Presidenta”, El Mercurio D1, D6 y D7.

JORGEBURQGOSQUEPSA

Pero, el traspié vivido el miércoles en el Senado, también tiene un lado positivo para el abogado DC, ya que logró los 21 votos cerrados de los parlamentarios de la Nueva Mayoría, logrando alinearlos aunque no estuvieran totalmente convencidos, y donde sí se evidencio que no logró convencer a nadie con Rajevic fue en la oposición, votaron en contra y se abstuvieron, provocándole la derrota.

Tras la votación y rechazo del candidato a Contralor, la primera en recordarle sus dichos fue la senadora Lily Pérez quien dijo: “Habría que esperar que renunciara (Burgos), él dijo que pondría su cargo a disposición si no se elegía al contralor. Esto demuestra lo absurda de su postura. El no debe plantear una nominación como un gallito político con respecto a su propia gestión”.

Este jueves, el ministro respondió y aclaró las dudas a las interpretaciones de sus dichos señalando que: “Yo siempre fui muy honesto, dije que si se perdía para mí era un golpe en lo personal y para el gobierno, y lo mantengo. Yo tengo la mejor opinión de la persona que llevamos, es un canto al mérito en un país que todos hablamos que lo que hay que hacer es terminar con las cunas de oro, con las conexiones. Para mí es una frustración pero hay que seguir con la vida adelante. De todos los que estamos acá quién no se ha ido un día frustrado a la casa y al otro día se ha levantado pensando que la vida siempre puede ser mejor. Eso me pasó esta mañana a mí”, explicó Jorge Burgos.

Pero el ministro de manera hábil y clara se reafirmó en el cargo explicando: “Si mi problema hubiera sido que no hubiera tenido los votos de la Nueva Mayoríoa obviamente que era una situación bien imposible para mí, pero eso no ocurrió. Dentro de las malas noticias, hubo la buena noticia que estuvieron los 21 votos de la coalición a la que yo pertenezco. Que la oposición no me apoye no es una cosa tan ilógica tampoco”.

Más allá de las interpretaciones que pudieran hacerse a las declaraciones del ministro, se evidencia que su estilo no está dando resultados y algo le está faltando, porque ha tratado de imponer un candidato a fin ideológicamente ya que Enrique Rajevic es decé, no militante solo por una cuestión formal ya que presta servicios al Estado y para ello no debe militar en un partido político. Es un secreto a voces, que en todo ámbito intenta poner fichas de su sector (DC), lo que está incomodando a los demás.

La oposición que fue la que no se convenció le cobra la cuenta a Jorge Burgos y no la cuenta del doctorado del ahora ex candidato a Contralor, sino que la cuenta política personal, porque era su candidato que impuso a la jefa de Estado, por lo tanto la derrota no es para la Presidenta o para el Gobierno, es una derrota personalísima que el mismo reconoce.

Con los dicho el 4 de octubre pasado, Burgos se impuso un límite, que nadie le pidió, pero por la soberbia de sus palabras hoy se la cobrarán. En este juego de poder, hay que reconocer el comportamiento de todos los senadores de la coalición gobernante que votaron –varios en contra de su voluntad- a favor sólo para no dañar a la Presidenta. Ahora el daño y el impacto político debe ser absorbido íntegramente por el jefe de Gabinete.

En esta línea, este jueves la presidenta del PS, la senador Isabel Allende, dice algo que es clave para un jefe de Gabinete: la “muñeca política” que le falló, así se interpreta tras sus dichos: “Hubo un error de manejo…el ministro (Burgos) no tuvo suficiente diálogo, hay que hablar no sólo con los jefes de bancadas, sino que con los senadores, con cada uno, saber qué le parece la propuesta de un nombre y faltó ese diálogo, no sólo con los senadores de la Nueva Mayoría, sino que también con la oposición”, reflexión Allende.

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