¿Tenemos la política exterior que necesitamos?

    0
    135

    La canciller Angela Merkel en una conferencia de prensa conjunta con el presidente boliviano Evo Morales, al ser consultada sobre si se “ habló del tema marítimo”. Merkel dijo “Lo hemos abordado, yo creo que es preciso hablar con Chile, hay conversaciones de larga data. Creo que sería bueno reanudar estas conversaciones.”

    La líder alemana que no se caracteriza por declaraciones espontáneas, que no respondan a definiciones coherentes en materia política, y menos en política exterior, dio un claro respaldo a la posición boliviana en La Haya.

    No olvidemos que los discutibles “derechos expectaticios” que han defendido los bolivianos en Holanda, se sustentan en conversaciones reiteradas que las autoridades chilenas sostuvieron con autoridades bolivianas en el tiempo, lo que reconoció Merkel al señalar que sería “bueno reanudarla” que es justamente lo que pide la demanda de Morales.

    Intentando tapar el sol con un dedo, el Ministro de Relaciones Exteriores Heraldo Muñoz señaló “estar muy de acuerdo con las palabras de la Canciller Merkel, porque lo que Chile ha hecho siempre es llamar al diálogo.”

    Tres días después, el presidente francés François Hollande también llamó a conversar entre Chile y Bolivia para enfrentar el tema marítimo. Parece si le hacemos casos al Canciller, es que nadie se da cuenta de nuestras iniciativas, o no será, ¿Qué estos líderes mundiales, no están presionado para que no hablemos de cualquier cosa, sino que lo hagamos con el objetivo de darle una salida soberana al mar a Bolivia?

    Por lo tanto a pesar de lo que dijo el Canciller chileno, lo cierto es que en el mundo, nadie se da cuenta que nosotros somos partidarios del diálogo. Y existe un principio básico en política:” si nadie conoce tu posición esta no existe”.

    Este déficit también quedó de manifiesto, cuando luego de ufanarnos de la incompetencia del tribunal de La Haya, para conocer la demanda boliviana, porque supuestamente estaba todo zanjado con el tratado de 1904, recibimos un “balde de agua fría” a lo mejor de nuestro océano Pacífico: 14 votos contra dos, que le dieron la razón a Bolivia.

    Lo que está claro que algo falla, porque nuestra inquebrantable política exterior sustentada en el derecho internacional y una política de Estado, , no resulta suficiente en un mundo globalizado en la que la opinión pública nacional e internacional también juega un rol, en las definiciones de las instituciones, incluso las jurídicas y por cierto en los actores, como lo hemos visto estas semanas, con Merkel y Hollande.

    Con respecto a la opinión pública nacional, debemos hablar las cosas como son, sin simplificaciones, como cuando decimos: “es un tema interno de Bolivia o de Perú que están utilizando los gobiernos para mejorar en las encuestas”. Ellos han sido capaces, paso a paso, de ir construyendo argumentos jurídicos, con respaldos internos significativos, que nos han llevado a sentarnos, ya dos veces, en el Tribunal de La Haya.

    Por otro lado, ya no resulta suficiente que el canciller hable de estos temas. La presidenta posee una imagen internacional de excepción. No se trata sólo de incorporar a un equipo de talentosos periodistas e historiadores, que aborde con nuevos argumentos nuestra posición. Hay que cambiar al vocero, hay que colocar una vocera: la presidenta, es la que debe hablar de estos temas, y usar su reconocimiento internacional y redes para reforzar nuestra posición. Sino pregúntelo a Evo, como le ha ido con su diplomacia directa.

    Y parece que no aprendemos de nuestra propia experiencia. Luego que el presidente peruano Ollanta Humala decidió en un acto unilateral de soberanía incorporar al distrito llamado La Yarada de los Palos, al sur de Tacna, el denominado Triángulo Terrestre, un tema que se generó como resultado de la última sentencia de La Haya. El gobierno chileno con su natural ingenuidad señaló “no existe el triángulo terrestre”. Está claro que Lima no piensa lo mismo.

    Esperemos que no les den la razón, desde París o Berlín.

    Publicidad