La esperada y temida –para algunos- última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) reveló que en tiempos de transparencia y empoderamiento ciudadano el silencio evasivo y el evitar dar la cara hoy pasan la cuenta, así por lo menos se puede entender y leer el resultado de este estudio que simplemente bajó de los “altares” al siempre sonriente e hiperquinético y eterno candidato viajero Marco Enríquez Ominami, MEO que baja 9 puntos y queda, incluso, más abajo que el díscolo del conservadurismo y archienemigo de Piñera, Manuel “Cote” Ossandón, que trata de levantar El Mercurio.

Muchos se preguntarán por qué esta reflexión se centra en MEO y no en otros aspectos de la encuesta del centro de mayor influencia del empresariado tradicional criollo, ese que se siente depositario de la falsa aristocracia castellano-vasca que fundó la “patria”. La respuesta es muy sencilla.

MEO ha dejado al descubierto -más que otros políticos- el doble estándar, la doble y hasta triple moral para ir por la vida como “aquí no ha pasado nada”.

MEO en una estrategia político-judicial se dio maña para rehuir de la Justicia y evitar presentarse a declarar por el caso boletas falsas ligadas a SQM. Para cualquier simple mortal el no presentarse a declarar le significa una orden de apercibimiento (arresto), pero en el caso de este señor entró y salió cuantas veces quiso del país, seguramente en un plan para evitar caer en las “garras” del ahora ex fiscal nacional, Sabas Chahuán. Mientras en Chile se le requería para que explicara cómo era el financiamiento de su campaña, en el mundo daba cátedras sobre la buena política.

Toda su ausencia de Chile tuvo que ver, indiscutiblemente, con evitar al máximo este trámite. Pero le pasó la cuenta y ya no es “la carta” presidenciable incombustible que parecía ser y lo muestra herido –seguramente en lo que más le duele- en su ego tan inmenso como el de Piñera, Lagos y Ossandón juntos.

La encuesta CEP arroja otros datos interesantes, entendiéndose la tendencia político-empresarial de este centro. Así asciende “a los cielos” al diputado Giorgio Jackson, que en la práctica le quita electorado justamente a MEO, esta lectura es clave para el futuro del cineasta moldeado en Francia que ahora podría entender que la realidad no es un libreto y menos una lotería.

MEO también resulta dañado en la sección de conocimiento de los personajes políticos que lidera la Presidenta Bachelet con 99%, seguida por Piñera, Lagos, Matthei, MEO, Vallejo, Lagos W. y Allende; muy atrás en el lugar 17 Giorgio Jackson, en el 21 Ignacio Walker y en el 22 Ossandón.

Pero el “mazazo” de la CEP a MEO es la evaluación de los “personajes políticos” donde el mejor evaluado es Giorgio Jackson con 44% y en primer lugar, seguido por Isabel Allende con 37% y tercero Sebastián Piñera. En cuarto puesto Lagos y quinto Ossandón. MEO baja al lugar 8.

Sin duda que MEO seguirá bajando en las encuestas venideras y que la táctica de guardar silencio y viajar pontificando sobre el progresismo y las buena política ya no le serán útiles y menos creíbles, porque esta última medición el año no considera la errática declaración de MEO a la Fiscalía donde derechamente le mintió a la ciudadanía. Así comienza el fin del sueño del ex diputado.

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