El gobierno argentino presentó esta semana los nuevos límites de su plataforma continental que fueron aprobados por la ONU y que significarían una ampliación de su soberanía, estimada en unos 1,7 millones de kilómetros cuadrados en el Atlántico sur. Es decir, un 37 por ciento más que antes.

“Es un logro muy significativo de la política exterior argentina”, destacó la canciller argentina, Susana Malcorra”.

Más tarde, el Presidente Mauricio Macri subrayó que con el nuevo mapa Argentina ganará 1.700.000 kilómetros cuadrados de profundidad “y el reconocimiento por parte de la ONU de la existencia de una disputa por la soberanía de las Islas Malvinas”.

El asunto encendió las alarmas tanto en Londres como en Santiago.

Big Ben ningunea al Obelisco

El Reino Unido respondió rápidamente asegurando que la extensión de los límites de la plataforma continental de Argentina supone una “recomendación” y “no es vinculante”.

“Aún no hemos recibido detalles del informe. Es importante hacer constar que este es un comité asesor. Hace recomendaciones y estas no son legalmente vinculantes”, indicó la portavoz oficial del primer ministro, David Cameron.

Producto de lo anterior, el gobierno de las Islas Malvinas pidió clarificación a Inglaterra sobre los efectos de tal decisión.

“Siempre hemos entendido que la ONU no se pronunciaría sobre solicitudes de extensión de plataforma continental en áreas donde hubiera disputa”, afirmó Mike Summers, presidente de la Asamblea Legislativa del archipiélago del Atlántico Sur.

Finalmente, la Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental de la ONU postergó la decisión de estudiar la extensión del territorio sumergido de las islas Malvinas. Esto, porque el archipiélago es objeto de “disputa” entre Buenos Aires y Londres.

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Con la mirada en la Antártica

La respuesta en Chile ha sido floja. Consultado por el mapa argentino, el vicepresidente de la República, Jorge Burgos, declaró este miércoles que esta esta es una situación que se puede arreglar en “buenos términos” con la nación trasandina.

“Nosotros tenemos los mecanismos a través de la Cancillería, de Dirección de Fronteras y Límites (Difrol), que entiendo que ya hicieron algo. Siempre este tipo de cosas que pueden ocurrir, se pueden resolver. Particularmente con Argentina venimos resolviendo todo tipo de problemas de manera muy amistosa y no creo que eso cambie en esta ocasión”, agregó el ministro del Interior.

Burgos, a esa altura, sabía lo que había dicho la mencionada Dirección de Fronteras y Límites que apunta a que este mapa no mejora ni empeora los títulos territoriales sobre la Antártica.

A juicio de la entidad, es cuestionable que Argentina fije los nuevos límites de su plataforma continental proyectando su territorio antártico sobre parte importante del área chilena.

“En todo caso, mediante estas presentaciones ante la Comisión sobre los Límites de la Plataforma Continental Extendida los países no mejoran ni empeoran sus títulos territoriales sobre la Antártica”, acotó la encargada de la Difrol, Ximena Fuentes.

Fantasma de la pérdida de territorio

En numerosas ocasiones Chile y Argentina se han sentado a resolver temas limítrofes.

En 1881, ambas naciones establecieron un acuerdo que fijó los límites precisos entre ambas naciones.

Si bien el tratado aseguró la soberanía nacional en el Estrecho de Magallanes, significó renunciar a los derechos de Chile sobre la Patagonia oriental. Chile perdió 1.000.000 km2.

En 1892, Diego Barros Arana retoma el trabajo de perito en la Comisión de Límites que imponía el acuerdo de 1881 con Argentina. Acepta modificar el meridiano de la frontera acordada en el Tratado de 1881 ante los reclamos de los comisionados argentinos.

Esto, significó la pérdida de alrededor de 800 kilómetros cuadrados de islas y una parte de Tierra del Fuego.

En 1902, ambos países nuevamente se enfrentan en una disputa territorial. Esta vez cuentan con el arbitraje de Su Majestad Británica. La zona en disputa se ubica en un sector fronterizo ubicado en la X región de Los Lagos, cuya resolución fija la repartición “equitativa” sobre la zona que el Tratado de 1881 adjudicaba enteramente a Chile.

La división del territorio implicó la partición de los lagos Palena, General Carrera, Cochrane y O’Higgins.

En 1984, el Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile pone fin al Conflicto del Beagle que llevó a los países al borde de la guerra en diciembre de 1978.

Su Majestad Británica intervino corroborando que el canal de Beagle llegaba hasta el cabo San Pío y que las islas Picton, Lennox y Nueva pertenecen a Chile, sin embargo Argentina insistió en sostener una tesis distinta.

El acuerdo final respecto al territorio reconoció todas las islas al sur del canal Beagle como chilenas, sin embargo dividió la zona marítima entre ambos países. Por su parte Argentina obtuvo 30 km2 en islas, fuera de las aguas propias navegables.

En 1994, las diferencias aparecen a la hora de fijar el límite territorial en la zona llamada Laguna del Desierto, En 1991 los presidentes Patricio Aylwin de Chile y Carlos Menem de Argentina acuerdan, según lo previsto en el Tratado de Paz y Amistad de 1984, acudir a un arbitraje internacional sobre la disputa. El Tribunal reconoce mayormente la posición argentina, quienes obtienen alrededor de 560 km2 de territorio.

Antecedente clave

Un antecedente importante para tomar en cuenta es lo contenido en el artículo 5 (a) del reglamento de la Comisión de Naciones Unidas sobre los Límites de la Plataforma Continental Extendida que dice que “los países pueden presentar sus plataformas continentales extendidas, pero la comisión no se pronuncia respecto de la plataforma de los territorios antárticos”.

Al mismo tiempo, los países con reclamaciones territoriales antárticas concordaron en 2004 solicitarle a la comisión que no se pronuncie sobre ellos. Entre los firmantes de ese acuerdo están: Argentina, Chile, Australia, Nueva Zelandia, Reino Unido y Francia.

Argentina manifiesta en el sitio web de COPLA (Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental) que: “En relación con la situación de la Antártica, la Argentina realizó los estudios que le permitieron presentar el límite exterior de su plataforma continental antártica. Por el momento, la Comisión no puede abocarse al análisis de esa parte de la presentación, debido al estatus particular de la Antártica en virtud del Artículo IV del Tratado Antártico que congela las pretensiones de soberanía”.

“Lo mismo ocurrió con las presentaciones de Australia y Noruega con relación a sus respectivas plataformas continentales antárticas. En el caso de Francia, Nueva Zelandia, Reino Unido y Chile, no se ha realizado todavía la presentación, reservándose el derecho de hacerlo más adelante”, añade.

Precisamente, la Cancillería se encuentra realizando los estudios pertinentes sobre la plataforma continental extendida de la Antártica chilena para presentarlos a la comisión.

“Son estudios costosos y complejos”, advierten desde el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Bilateral

A juicio del analista internacional Guillermo Holzmann “la aprobación de la extensión de la plataforma continental lograda por Argentina además de constituir un logro para el país vecino, significa un cambio en la configuración oceanopolítica que no solo implica a Las Malvinas sino que también afecta a la plataforma chilena proyectada en el estrecho de Magallanes”.

“Ello exige un estudio acucioso de sus proyecciones y la necesidad de anticipar los posibles conflictos que se pueden derivar en la proyección antártica. Si bien se trata de las plataformas submarinas cuya proyección sobrepasa los límites de superficie con lo cual se definen los derechos de explotación del subsuelo marino, es necesario tener presente que ello no es por si solo vinculante”, puso énfasis el también académico.

Por lo pronto, dijo, “presupone posibles conflictos a resolver en forma bilateral de marea amigable para ir configurando derechos aun no completamente definidos que afectan la soberanía de los países”.

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