Acerca de la Cadem

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    La encuesta Plaza Pública Cadem del 2 de mayo, trajo algunos datos alentadores y otros francamente preocupantes. En lo positivo es auspicioso, que leyes que se han logrado sacar adelante como resultado del trabajo de la denominada Comisión Engel, sean éstas apoyadas por más de un 60 por ciento de los chilenos, los que además consideran que permitirán, al aplicarse, recuperar la confianza ciudadana en la política.

    El mismo Engel, quien presidió la comisión que lleva su nombre, señaló “que es alentador que conciten tan nivel de apoyo, leyes que van a mostrar resultados recién, luego de las elecciones municipales”.

    Preocupación debe generar por su parte, la aprobación de la Mandataria, que mantiene un promedio negativo. Desaprueban su gestión un 63%, superando en más de un año el nivel de rechazo por sobre el 60 por ciento. Una señal de alerta la encontramos en el 71 % por ciento de desaprobación del gabinete y con más de seis meses por sobre un 70 por ciento de percepción negativa. Ministros tan cuestionados resultan insostenible, para un proceso de reforma tan ambicioso, como el que está intentando implementar, la actual administración.

    Se advierte una preocupación en alza sobre las políticas de promoción del empleo, que caen de un 35% de aprobación en febrero a un 25% en mayo; 10 puntos de caída en dos meses y a su vez, el manejo de la economía en general es desaprobada por el 67 % de los encuestados. Lo que resulta consistente, con las últimas cifras negativas, tanto en empleo como en crecimiento, según los datos que hemos ido conociendo.

    Por su parte, la Educación, reforma emblemática que debiera estar mostrando algún cambio de tendencia para el gobierno luego de la implementación de la gratuidad, parece no haber dejado contento a nadie, siendo desaprobada por el 62%.

    Y si hay dudas sobre la motivación en la ciudadanía por el cambio constitucional, la Cadem lo deja claro. Un 69% declara tener un desconocimiento total de los encuentros auto convocados para los denominados: “diálogos ciudadanos”. Lo que ha sido comprobado por varios miembros del Consejo de Observadores que han debido suspenderlos, por falta de quórums.

    Esto demuestra la necesidad de primero, conocer nuestra actual Constitución, luego, establecer los cambios que queramos hacer para posteriormente ejecutarlos por medio de los mecanismos democráticos que la propia Constitución establece. Si queremos que la Carta fundamental sea “la casa de todos” y no de algunos, busquemos con seriedad los caminos necesarios para que sea una realidad, siempre con mayor pluralismo y por cierto mas participación real y efectiva.

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