Desnudos que cambiaron la historia del arte

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Francisco Goya, La maja desnuda, 1797-1800
La maja desnuda de Goya, confiada en su desabrigo con la mirada fija en el espectador, es famosa por su confrontación directa. La rumorada amante de Goya fue comisionada por un rico patrón para su colección privada, escondida del ojo público. Una vez descubierta, esta erótica obra de arte shockeó a todo quien la viera, lo que cimentó el camino para la posterior transgresión de límites del arte moderno.

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Gustav Klimt, Danae, 1907
Una fusión virtuosa entre despampanante oro y lujoso bermellón, la Danae de Klimt figura como una de las pinturas más hermosas en el simbolismo vienés. Retratando a la clásica imagen de la princesa bañada por la cascada de luz que encarna Zeus, Danae es la sensualidad puesta en un cuadro.

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Henri Matisse, Desnudo azul (Souvenir De Biskra), 1907
Esta obra maestra es una de las primeras pinturas fauvistas de Matisse, conocida por sus colores vibrantes y fluida gestualidad. La modelo no era realmente azul, por supuesto, pero el artista guía al ojo hacia los sutiles matices de color que, más que a la realidad, reflejaban su sensibilidad, creando pinturas con profunda carga emotiva que todavía resuenan en el presente.

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Amedeo Modigliani, Desnudo reclinado, 1917-18
Amadeo Modigliani comenzó como escultor en París antes de encontrarse con el lienzo. La profunda influencia de la escultura africana y el cubismo siempre se vio plasmada en sus desnudos, los que consiguen permear la presencia de la modelo al espectador. El erotismo de Desnudo reclinado es tan palpable que, cuando la pintura fue exhibida en París en 1917, la galería fue casi inmediatamente clausurada por la policía por indecencia. Hoy, la obra se mantiene una obra maestra del siglo XX.

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Marcel Duchamp, Desnudo bajando una escalera No. 2, 1912
Marcel Duchamp, el enigmático padre del arte contemporáneo, sorprendió audiencias con su maestría cubista. El cuadro ostenta una mujer descendiendo las escaleras, abstraída en planos geométricos a tal punto que es imposible adivinar espacio o tiempo. Con su obra, Duchamp llevó al cubismo más lejos que Picasso, impulsando mayores exploraciones de la abstracción de la pintura del siglo XX.

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