Dirigentes de nuevas fuerzas políticas analizan nuevo marco regulatorio de partidos

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A meses de las elecciones municipales que se celebran en octubre próximo, representantes de las diversas fuerzas políticas que han emergido en el último tiempo dieron a conocer las vivencias, críticas y algunos aspectos del nuevo marco regulatorio de partidos políticos.

La discusión se dio en el contexto del conversatorio: “Reforma a la Ley de Partidos Políticos. Visión de los partidos en formación”, organizado por la Escuela Ciencia Política y RR. II. de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

El panorama para varias de estas entidades ha sido de mediana y larga data; y algunos, con mayor o menor suerte, han ido posicionándose poco a poco en la esfera política. Todos apuntan a un enfoque ciudadano, con fortalecimiento de los movimientos sociales como mecanismos de incidencia, desvinculándose, en su mayoría, de las esferas políticas clásicas.

“Hablamos de una democracia excluyente y de una democracia manejada por los intereses de las grandes empresas, por lo mismo ¿hasta qué punto estas nuevas reglas del sistema político ejercen un rol importante o son sólo accesorias?”, se cuestiona Andrés Fielbaum, vocero de la Izquierda Autónoma sobre el nuevo sistema electoral.

“Yo creo que si hemos logrado avanzar, aunque aun siendo una fuerza muy precaria, ha sido por nuestra decisión de mantener una política constante y sonante en sintonía con el movimiento estudiantil, así como en otras organizaciones, y es algo que como colectivo no vamos a dejar de lado”, señaló el dirigente sobre el eje principal de su entidad.

En ese sentido, explicó que las diferencias que se han gestado en su interior, y que costaron recientemente la salida del diputado Gabriel Boric, se deben a que “había un interés de participación electoral que fuera lo más amplio posible, suponiendo que la crisis de legitimidad de los partidos tradicionales implicaba, en lo inmediato, una oportunidad. Esa idea era un atajo a la hora de intentar construir un proyecto que no se agote de aquí a cinco años más, sino que logre tener una voluntad política que se proyecte en términos históricos, ojalá en varias décadas. El principal desafío para los partidos políticos emergentes es cómo logran ser capaces de anclarse y poder representar a sectores movilizados concretos y no sólo intentar proyectarlo a un rol meramente electoral”, señaló.

Asimismo, sostiene que “por eso una captación que tenga mucho apoyo electoral y buena voluntad, pero no una densidad en términos de organización, de proyectos y contenidos, será un movimiento muy frágil, y puede terminar consumido por las entidades tradicionales. Buena parte de lo que son los partidos de izquierdas se debe a que se han puesto en los tiempos y ritmos de las temáticas electorales y han terminado en la lógica de un picadillo de carne para ser partido: ir a las elecciones para seguir siendo partido; y finalmente la acción transformadora va quedando atrás, y es efectivamente la que logra anclarse en los sectores que se movilizan, se organizan”.

En la misma línea, Héctor Vargas, dirigente de la Izquierda Libertaria comenta que su colectivo “no nace por una voluntad de llegar al Congreso, nos juntamos por una voluntad ideológica de preocuparnos por las personas, los trabajadores, estudiantes y las mayorías sociales que son agentes de cambios”. Por lo mismo, sostiene que “lo más importante es la unión, eso es lo que nos llevará a conseguir cosas concretas”.

Para Eduardo Artés de la Unión Patriótica, el tema pasa por “sacar la política de las aulas y llevarla a la vida sencilla y cosas concretas. Para nosotros no hubiera sido posible conseguir 10 mil firmas si no salíamos a la calle, al mundo popular, ya que es ahí donde hay un elemento de cambio transformador, al cual la política no está llegando”.

Sobre el nuevo sistema electoral, indica que “este sistema es inhóspito para nosotros, es pensado para otros. Cada vez que avanzamos aparecen trabas, pero tenemos que dar la pelea”

Respecto a pactos con otras entidades con representación parlamentaria, manifiesta que “no es posible llegar a pactos con gente que está dentro del sistema, como pasa con algunos personeros de la Nueva Mayoría. Nuestra política está fuera de ello, los pactos electorales son de alto costo, atentan y provocan distorsión en la gente. Necesitamos alianzas, pero en base a un proyecto común”.

Con una mirada más crítica, Pablo Sanhueza de Poder Ciudadano, señala que “esta ley no está hecha para las fuerzas nuevas. Esta ley está hecha desde la casta para la casta. Nace en un quiebre de las confianzas y más que dar un nuevo aire, se crea para revalidar lo existente. Esta ley tiene este pecado originario y vicio de origen. Se deja una puerta abierta donde se vislumbras diferencias radicales entre las nuevas fuerzas y antiguas colectividades”.

Por lo mismo, explica que en Poder Ciudadano apelan a la tesis de un cuarto poder del Estado, radicado en una ciudadanía empoderada, y un cambio de la lógica de la democracia que “hasta hoy es bastante cosmética”.

Por su parte, Leonardo Huaiquimilla, consejero político de Revolución Democrática, sostiene que bajo este escenario su colectividad apela a la responsabilidad social y a una ciudadanía informada y empoderada.

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