¿Qué es la terapia asistida con animales?

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Doce perros terapéuticos de la raza Golden Retrievers viajaron a Orlando desde siete estados distintos de Estados Unidos, para reconfortar a los familiares en shock de las víctimas del atentado perpetrado en el Club Pulse. La acción, realizada por la iglesia Trinity Lutheran, es una medida que cada vez toma más fuerza dentro de una amplia gama de terapias complementarias.

“Hoy son muchísimas las instancias que utilizan la terapia asistida con animales. Desde centros de instituciones psiquiátricas, hospitales con enfermos terminales o crónicos, cárceles en terapias penitenciarias, juzgados de policía local, hogares de ancianos y de niños con riesgo social, en el autismo y la depresión”, explica la Dra. Sylvia Arrau.

La profesional indica que en Chile estas terapias son cada vez más conocida y el interés del público va en alza, por todos los beneficios que conlleva. “Hay muchas instituciones comprometidas en este gran trabajo, sin embargo es necesario hacerlo más conocido para que todas las personas puedan gozar de sus resultados”, comenta.

La Dra. Arrau indica que la relación con los animales, cualquiera que sea la especie de compañía, aporta múltiples y variados beneficios. “Por nombrar algunos: mayor seguridad en sí mismo, desarrollo de las interacciones sociales, aumento de la confianza en las demás personas, y baja del nivel de estrés y agresividad. Asimismo, favorece el contacto con el ser interno de cada uno, ayuda a controlar la ansiedad y regula las emociones en niños, adolescentes y ancianos. Por otro lado, permite el desarrollo de la responsabilidad, el sentirse necesario para alguien vivo, brinda apoyo emocional en víctimas de abusos de todo tipo y, definitivamente, ayuda a devolver la salud física y emocional al ser humano”, asegura la médico veterinaria.

La docente agrega que el contacto y la interacción con los animales, brinda además la posibilidad de volver a conectarnos con la naturaleza, con una relación de cariño, cuidados mutuos y compañía sin restricciones. “Actualmente la velocidad en que nos ocurren las situaciones y en que tenemos que resolver múltiples problemas a diario, nos ha hecho en cierta forma olvidar que somos seres humanos con una parte espiritual, pero también estamos muy unidos a la naturaleza toda, y no nos damos el tiempo de mantener viva la parte humana de nuestro ser, de mirar los árboles, el sol, disfrutar simplemente de observar la naturaleza en su plenitud, de forma tal que estamos en menor o mayor grado algo alienados, porque nos hemos desconectado de nuestra fuente original de energía”, dice.

¿Qué perro califica para ser terapeuta?

En general, los perros deben tener algunas características especiales para poder optar a este ´trabajo´. La docente de Medicina Veterinaria de la Universidad del Pacífico, Dra. Sylvia Arrau, señala que las razas más utilizadas para este tipo de labor son el Labrador y el Golden Retriever. “Son los más recomendados por sus características de tranquilidad, alegría, aceptación, carácter equilibrado, adecuada socialización, amabilidad, facilidad de seguir las órdenes, ganas de trabajar y por su temperamento. Ambos son perros nobles, obedientes, inteligentes, muy cariñosos y tolerantes con los niños”, enumera la especialista.

Obviamente es necesario que el perro pase por un sistema de entrenamiento especial. “En general los cachorros son cuidadosamente seleccionados para ser entrenados, de manera de que deben cumplir con requerimientos básicos de carácter y temperamento. Deben ser animales tranquilos, asequibles al entrenamiento y de comportamiento entrenable. Machos y hembras por igual pueden ser co-terapeutas y participan de forma directa en el proceso terapéutico o en la actividad que se requiere realizar de forma más fluida o menos traumática, como es en el caso de perros en asistencia judicial en los juzgados, que trabajan con niños en riesgo social o que son víctimas de abusos sexuales o violencia y necesitan declarar en el tribunal”, indica la doctora Arrau.

Sin embargo, también se han tenido experiencias positivas con perros recogidos de la calle. “Animales que se han recuperado de este trauma, han sido entrenados y se han incorporado a programas de rehabilitación de personas que han delinquido y están privadas de libertad. En muchos casos se ha visto que en estas personas mejoró ostensiblemente el aspecto de las relaciones sociales, creando lazos de afecto con la mascota y promoviendo la responsabilidad y el compromiso con ella, disminuyendo los comportamientos violentos y antisociales. De hecho, en Estados Unidos existe un programa con grandes resultados, que relaciona a delincuentes de alta peligrosidad con perros asociados a riesgo, como son Pitbull y Rottweiler que han sufrido abandono”, relata.

No obstante, realizar terapias con otros animales es una experiencia cada vez más usadas. “Se han incorporado a estas terapias, y con muchos beneficios, a gatos, conejos, cobayos, hurones, hámster, aves, caballos, delfines, cerdos enanos, quelonios y reptiles. En los hospitales, por ejemplo, existen visitas terapéuticas para niños y ancianos con enfermedades de alto riesgo, en programas diseñados con la finalidad de mejorar las condiciones psíquicas, sociales, emocionales y cognitivas de los pacientes. Esta interacción produce un aumento de la concentración plasmática de β-endorfinas, ocitocina, prolactina, dopamina y disminución de la concentración plasmática de cortisol, sustancias que actúan positivamente en el estado de ánimo y conducta”, concluye la docente.

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