Trabajadores por cuenta propia: lo que esconden las cifras

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    Sergio M. Urrutia

    Académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, U.Central

     

    Conocidas las cifras del último Informe de Empleo para el trimestre marzo -mayo entregado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que situaron en un 6,8% la tasa de desocupación a nivel nacional, se ha puesto el natural acento en el desempeño de nuestra economía y sus impactos en los hogares, soslayando un aspecto que también consigna dicho análisis: el aumento de los trabajadores por cuenta propia.

    En efecto, los tres últimos informes del INE para los trimestres móviles 2016, vienen mostrando un incremento en el desempleo, pero al analizar la categoría ocupacional, entregan un dato que hay que considerar con una poco más de detención.

    En el primer informe la categoría ‘Trabajadores por Cuenta Propia’ creció en un 7,5%; para el segundo informe, de febrero a abril, la tasa fue de un 5,3% y para el último, aumentó en un 6,5%.

    Así las cosas, el país parece estar respondiendo a una tendencia. En efecto, durante la primera quincena de mayo, un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), consignó que el desempleo para esta región aumentará este año  y se situará por encima del 7,0% debido al deterioro de la situación económica. Durante 2015 la tasa de desempleo se sitúo en un 6,5% y según el informe, el alza del desempleo estuvo acompañada de un deterioro de la calidad de los trabajos, con una expansión del empleo por cuenta propia en detrimento del asalariado.

    Ello marca un nuevo punto de inflexión, por ejemplo, en el eterno debate respecto de las pensiones, por cuanto se supone que las condiciones ideales para recibir una buena pensión por parte de los trabajadores consisten en cotizar desde muy temprana edad, con regularidad sostenida en sus años de vida laboral y sin las conocidas ‘lagunas’ previsionales.

    Pero de acuerdo a diversos estudios, los ‘Trabajadores por Cuenta Propia’, por lo general generan ingresos menores que los asalariados o similares, con la diferencia que normalmente, descuidan u olvidan destinar parte de sus ingresos para la previsión y la salud. Lo que esperarían estos ‘trabajadores independientes’ es que al momento de su  jubilación, puedan  recibir una pensión ‘digna’. En caso contrario, su jubilación será la mínima, si no han tendido la precaución de ahorrar y cotizar como independientes.  En el caso de la salud, ocurre algo similar, sus coberturas serán en base al servicio público con todo lo que ello implica.

    Estas dos alternativas  de ‘inversión’ en el presente, se destinan a consumo diario, descuidando dos elementos que son muy importantes en la vida de un trabajador y su núcleo familiar: la salud y la previsión para la vejez  digna.

    Dicho de otro modo, y a pesar de todos los cuestionamientos que se hacen a nuestro sistema de pensiones, parece ser más cómodo para los trabajadores recibir su sueldo con los descuentos hechos, en lugar de tener que destinarlos ellos mismos a su propia previsión.

    En el futuro, deberíamos esperar que la tasa de desocupación vaya aumentando y los ‘Trabajadores por Cuenta Propia’ lo hagan de igual manera.Pero de no mediar un cambio en nuestra cultura previsional, también aumentarán las malas condiciones económicas para una población que claramente está envejeciendo.

     

     

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