Pedro Davis: “La gente debe recuperar la confianza en su capacidad de incidir en los cambios”

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Pedro Davis Urzúa nos recibe – relata José Miguel de Pujadas Guzmán**– en su oficina de la municipalidad de La Reina, en donde se desempeña como concejal independiente de izquierda. Ingeniero Comercial con mención en Economía de la Universidad de Chile, tiene 66 años y ha participado en diversas acciones ciudadanas, como la campaña para evitar la modificación del Plan Regulador Comunal en el año 2006, la definición de la construcción en altura de la Autopista Américo Vespucio Oriente y actualmente el movimiento ciudadano que se opone al megaproyecto que se planea llevar a cabo en el Parque Intercomunal Padre Hurtado, consistente en un centro de eventos para 7 mil personas. Campaña que es impulsada por la Coordinadora Vecinal de La Reina, de la cual fue presidente durante 2006 y 2008, y que a su juicio representa una instancia fundamental de participación social para la defensa de derechos ciudadanos.

“Este país y esta comuna la debemos hacer entre todos, especialmente en momentos en que la política y la democracia representativa están tan desprestigiadas, y una buena manera de recuperar eso es logrando que los vecinos y vecinas de nuestra comuna se interesen y participen en la cosa pública. He notado que hay una ligera mejoría desde que comencé como concejal hasta ahora, veo un mayor involucramiento en los temas que atañen directamente a las personas y eso me parece una buena señal”, comenta Davis mientras revuelve su café.

Hace algunos días inscribiste tu candidatura a alcalde por La Reina. ¿Cómo surge esta propuesta y cuáles son sus fundamentos?
–“Esta candidatura surge como una necesidad de relevar temas que son de interés común al conjunto de la comuna, y que no han estado presentes en la gestión municipal de los últimos 15 ó 20 años. Por ejemplo, preocuparse que la municipalidad tenga un rol más activo en definir qué tipo de comuna queremos y cómo queremos construirla. Que el municipio no sólo sea un agente subsidiario que mira cómo se desarrolla la comuna por parte de los privados. Lo grafico de una manera muy precisa: un Plan Regulador puede ser completamente abierto y permitirlo todo, y en donde cualquiera puede construir donde quiera y como quiera, o puede ser extremadamente restrictivo y no permitir nada. Y por supuesto que existen miles de alternativas intermedias, en que tú puedes decidir dónde construir, si dejar algunos barrios mixtos o residenciales, permitir el comercio de barrio, fortalecer determinados sectores, etc. En esto, la participación ciudadana debe ser el motor del proceso de cambio, a partir de la cual se genere la formulación de un plan de desarrollo económico local integral, sustentable, consensuado plebiscitariamente y que a su vez dé pie al desarrollo urbano. De ahí se desprenden otros temas, como la conectividad, la seguridad en sus varias dimensiones, partiendo por un proceso de organización ciudadana que permita que la gente se conozca, interactúe y que a partir de la reconstrucción de ese tejido social se puedan iniciar estrategias de prevención del delito en conjunto. Iniciar un estilo de trabajo, de gestión, que pueda ser un aporte para la comuna más allá del signo político del alcalde de turno para generar cambios de hábitos, como por ejemplo que los supermercados dejen de entregar bolsas plásticas, entre otras cosas. Lo ideal en definitiva es que la comuna marche hacia un objetivo consensuado con sus habitantes, porque creo que La Reina ha ido perdiendo su calidad de vida. Es una comuna en peligro y por eso pretendemos salvarla de la barbarie que significa dejarla sólo al arbitrio del mercado”.

-¿Cuáles son las amenazas concretas que ves tú en ese sentido?
-“Principalmente el uso del suelo. Se están acabando progresivamente los suelos para uso inmobiliario en la zona Oriente de Santiago, que es su utilización más rentable. Entonces claro, no hay suelos disponibles en Vitacura o Las Condes, pero La Reina es una comuna privilegiada en ese sentido, ideal para construir edificaciones en altura. (Nota: La comuna de La Reina cuenta con cerca de 18 metros cuadrados de áreas verdes por habitante , cifra superior al promedio regional y que le da el carácter de pulmón de Santiago) El problema es que esto pasa dentro de una región como la Metropolitana que ya está saturada en cuanto población, además del parque automotriz. No es que tengamos una posición egoísta en el sentido que no venga a vivir gente a La Reina; se trata del peligro de dejar de ser una comuna con áreas verdes, en la que haya más congestión, más contaminación y que podamos perder este pulmón”.

-En un eventual escenario como alcalde de La Reina, y de acuerdo a tu concepción respecto de la importancia que tiene la participación ciudadana en la toma de decisiones, ¿qué lugar tendrán las consultas vecinales en, por ejemplo, la definición de ordenanzas municipales?
-“Un lugar fundamental. Se necesita que haya una actividad social muy activa, porque los municipios, al igual que el Estado, están llenos de candados. Está todo hecho para que nada cambie, parta mantener el statu quo, y terminar con eso significa estar dispuesto a quebrar huevos. Pero hacer eso sólo con la legislación vigente no es posible. Yo siempre tomo ejemplos concretos: cuando se presentó la amenaza de demolición del colegio Las Américas, todos nos decían que no teníamos nada que hacer porque el Plan Regulador lo permitía, pero los vecinos dijimos que no lo íbamos a aceptar, y tenemos parado ese proyecto hace dos años. Fuimos a las Cortes, al Consejo de Defensa del Estado, a la televisión, entonces eso muestra que uno puede influir para cambiar ciertas rigideces en función del bien común. La gente debe recuperar la confianza en su capacidad de incidir en los cambios. En este sentido, la interacción con el gobierno regional me parece necesaria, porque si nosotros logramos mostrar que una gestión municipal participativa genera un gobierno local de verdad, que proyecta, planifica, define objetivos, genera recursos, nos convertimos en un socio muy atractivo para el gobierno central, con el cual se puede hacer proyectos innovadores. Si con eso demostramos que somos capaces de hacer un gobierno comunal, podremos ser un pequeño laboratorio político-social para otros alcaldes u otras comunas, porque lo más eficiente para cambiar la forma de hacer política es hacerlo desde el territorio. Se trata de no ser solamente un agente que va a buscar fondos para hacer obras de inversión que le generen votos, sino de poder generar un proyecto que rompa un poco las cadenas de esta gestión burocrática, marcar la diferencia en eso. Esta comuna requiere de una gestión distinta, no podemos seguir teniendo alcaldes que se dediquen únicamente a cobrar patentes, multas, construir más metros cuadrados de vereda, que ciertamente son necesarios, pero se requiere más que eso, porque si no vamos a tener ingresos por edificaciones en altura, -porque no los vamos a autorizar-, entonces tenemos que buscar otra forma de generarlos. Eso implica tener una mirada de desarrollo económico local de corto, mediano y largo plazo, que no existe”.

-Dentro de esa mirada, ¿qué aspectos del ámbito productivo local deberían estar considerados?
-“Tenemos potenciales y fortalezas tremendas, por ejemplo en el turismo de precordillera, la artesanía, el comercio verde, el turismo patrimonial. Esta comuna tiene la principal feria ecológica de Chile y no está aprovechada debidamente. En todo lo que es la industria de servicios, esta comuna tiene una cantidad de patentes profesionales enorme, unas dos mil quinientas, y de esas no creo que quinientos trabajen acá, entonces hay que traer más profesionales a desempeñarse a la comuna. Con eso hay más pago de patentes, más actividad económica, más empleo”.

-¿Cómo compatibilizar entonces el desarrollo comunal con intereses privados que podrían querer invertir en La Reina?
-“Habrá que generar un proceso de diálogo donde uno le explique a los privados que es legítimo que ellos ganen, pero no a costa de la gente. La gente también tiene que ganar, y ganar de verdad, porque muchas veces se hace una obra y las medidas de mitigación son un chiste”.

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No al megaproyecto en el Parque Intercomunal

Los orígenes del Parque Intercomunal, uno de los más grandes existentes en Chile, con una superficie aproximada de 500.000 m2, se remontan a finales de la década de los ’60. De propiedad de la familia Gandarillas, en 1967 se autorizó por ley a los municipios de Providencia, Las Condes y La Reina para su propiedad y administración, por medio de la Junta de Alcaldes. Actualmente, existe un polémico megaproyecto -ofertado por la misma junta- que planea la construcción de un Centro Recreacional, Deportivo y Cultural en la parte alta de dicho parque, el cual contempla “un recinto polideportivo multipropósito, cultural, soterrado de 6 niveles de 27.094,50 m2, más 36.293,80 m2 destinados a estacionamientos y un aforo de 7.278 butacas distribuidas en los diferentes niveles, cancha de aproximadamente 1.500 m2 (…), nivel de palcos con capacidad de 268 butacas (…), área anexa de 4.212,36 m2, que comprende el establecimiento de locales destinados al giro gastronómico, junto con 1.307 estacionamientos a distribuir entre público general y público VIP”, con un plazo de concesión de 35 años, según consta de manera textual en las Bases de Licitación Pública de agosto de 2015, y que dan cuenta de la existencia del proyecto. Esto, a pesar de las reticencias por parte de las autoridades comunales para aceptar y confirmar dicha información.

“Lo que pasa es que la empresa privada, las inmobiliarias ligadas a las concesiones, siempre andan buscando hacer negocios, esa su razón de ser. En algún minuto a alguien se le ocurrió que en los espacios públicos se podía ganar plata y empezaron las concesiones de diversas cosas, lo del parque es otra arista más de esta concepción”, expresa Pedro Davis.

-¿Cuáles son los argumentos presentados para llevar a cabo un proyecto de esta magnitud en el parque?
-“Lo que se ha señalado es que el parque cuesta mucho mantenerlo y hay que generar recursos. Sin embargo, esa argumentación me parece poco creíble, Las Condes no puede decir que tiene problemas de financiamiento con el parque, así de simple, es una de las comunas más ricas de Chile. Y por otro lado uno se pregunta, ¿por qué un parque público tiene que tener financiamiento privado? ¿Para qué pagamos impuestos entonces? Yo tiendo a pensar que acá hay una razón más de fondo y que tiene que ver con la intención de hacer negocio, de invertir para generar recursos privados. Porque claro, el negocio del espectáculo genera muchos recursos, y sin lugar a dudas ellos deben haber hecho la evaluación económica de que gran parte de la población de la zona Oriente de Santiago tiene que desplazarse al Movistar Arena, que está en el extremo Surponiente, o al Estadio Nacional, que también esta en la zona sur oriente. Un centro de eventos de esta naturaleza tendría impactos enormes”.

-¿Cómo cuáles?

-“Varios. El impacto vial, la pérdida de áreas verdes, la contaminación, el flujo vehicular, etc. Por ahí pasa el canal San Ramón, hay un proyecto del ministerio de OO.PP. de hacer unas piscinas de decantación porque presenta riesgos muy serios de desborde cuando hay crecidas, entonces si nosotros seguimos restando áreas verdes, ocupando con cemento áreas que hoy son espacios de drenaje del agua, podríamos estar afectando también la capacidad de escurrimiento del agua en esa zona”.

-Volvemos a lo anterior en el sentido del desarrollo de proyectos pero a escala local, sustentable, orientados con una racionalidad armónica que no altere los equilibrios ni dañe la identidad de comuna tranquila que tradicionalmente ha tenido La Reina…
-“Es la misma discusión que tuvimos con el mega mall Plaza Egaña. Nosotros no estamos en contra de un centro comercial, sino de que sea para 600 mil personas en una comuna pequeña y tranquila como la nuestra. ¿Por qué tiene que ser la ciudad, las comunas, la que los subvencionen y absorba los externalidades negativas de estos proyectos, y cuando llega el momento de pagar patente pagan un peso? Yo no estoy en contra de que se use el parque para actividades recreacionales y culturales, como se ha hecho tradicionalmente desde hace años, pero me parece que no puede ser sólo el criterio de rentabilidad lo que guíe las decisiones y las políticas públicas. Habrá que buscar otras soluciones, porque es evidente que el estado y los municipios deben contar con más recursos, pero todos hemos visto qué ha pasado por privatizar varios servicios, entonces en la medida que sigamos privatizando todo estamos hipotecando derechos sociales. Detrás de esto hay una concepción ideológica, yo no soy estatista, pero tampoco soy de los que creen en un mercado totalitario. El Estado no puede intervenir sólo cuando el negocio de los privados ande mal para subvencionarlos, debe haber una fórmula combinada, una economía mixta”.

-La Coordinadora Vecinal de La Reina ha llevado a cabo una campaña para poner en conocimiento de la comunidad este proyecto, recolectando firmas todos los sábados al mediodía en la entrada del parque. Esto, ante la escasa información disponible respecto de dicha iniciativa. ¿Podría tratarse de una estrategia electoral de cara a las municipales de octubre, en vista del creciente rechazo que está generando este proyecto?

-“Yo creo que si, que le han bajado el perfil porque saben que es muy impopular. Ellos quisieran que este movimiento baje, pero la verdad es que no nos vamos a aburrir de seguir dando la pelea, porque estamos defendiendo algo que va muchos más allá de nuestros intereses inmediatos. Estamos defendiendo un patrimonio no sólo de la comuna, sino de la Región Metropolitana, y si tenemos que ir a La Moneda, al Parlamento, a las Naciones Unidas o a Greenpeace vamos a ir. Golpearemos todas las puertas que haya que golpear, si no nos movemos ahora luego será mas difícil”.

-¿Qué aspectos te generan suspicacias para suponer algo así?

-“Hay datos súper objetivos. Por ejemplo, un proyecto que parte en 50 millones, que va en 70 y que lo más probable es que termine sobre los 100, cuyo anteproyecto fue hecho por una firma de arquitectos que no quiere mostrar este proyecto, con un alcalde De la Maza que nunca dijo que no se iba a hacer, sino que era ‘para después’, con un alcalde de La Reina que también tiene intereses, porque él quisiera hacer un proyecto en el triangulito de terreno que quedó separado luego de la diagonal que se hizo (Vicente Pérez Rosales), entonces todo eso me indica que no hay ninguna razón para suponer que el proyecto se bajó. Ellos tienen todo el poder para hacerlo, basta que tengan mayoría en dos de los tres concejos municipales, que no sería nada de raro por la composición de los concejos. La verdad es que tengo un profundo nivel de desconfianza y la gente tiene razón al tener suspicacias”.

**Entrevista realizada por José Miguel de Pujadas Guzmán para Kontragolpe y facilitada para Infogate.cl

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