Aumento de mamas: ¿Areolar, axilar o submamaria?

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En realidad la respuesta es relativa y particular para cada persona. El resultado final en cuanto a forma, volumen y posición de la mama no depende de por dónde se pone el implante.

Para comenzar algunas apreciaciones:

Las incisiones dejan cicatrices, y no podemos modificar mucho cómo una persona va a cicatrizar. Todas las incisiones son buenas en cuanto que la cicatrización sea buena (los cirujanos plásticos intentamos emplazar las incisiones en zonas que sean poco visibles).
Así que una buena cicatriz será prácticamente invisible a largo plazo independientemente de dónde las pongas.

Incisión en la axila suele parecer un pliegue o una estría a largo plazo. Al principio aparece como una linea roja que sólo se ve cuando se levanta totalmente el brazo. La principal desventaja de esta zona es que en las primeras semanas se nota tirantez y hay que hacer unos ejercicios de estiramiento para ir liberando la tensión.

La prótesis no queda alta si la colocamos por la axila. Podemos poner el implante por encima (subfascial) o por debajo del músculo. Lo único que tenemos que hacer es liberar bien el polo inferior de la mama y el surco para colocar el aumento de mama.

Incisión areolar exige atravesar la glándula para colocar el implante. Esto no supone un problema para la glándula, aunque hay algunos trabajos que sugieren que el implante se puede contaminar con las bacterias habituales de la glándula cuando se coloca por esta vía y que si produce la contractura capsular pudiera deberse a esta contaminación. No hay datos concluyentes al respecto. Es la técnica menos recomendable para aquellas mujeres que aún no han sido madre o que planeen volver a quedar embarazadas, ya que pudiera que en algunos casos genere algún tipo de problema con la lactancia (cantidad de producción de leche, mastitis, etc).

Incisión submamaria: La vía de introducción submamaria es atractiva cicatricialmente por estar escondida bajo la caída de la mama, situada en el pliegue del mismo nombre que se forma entre la raíz de la mama y el tórax, siendo solo visible cuando la paciente se tumba. Pese a esto depende de cada paciente el tipo de cicatriz que obtendrá, puede ir desde casi impredecible hasta algo más tosca.

La pérdida de sensibilidad no depende tanto de la vía de acceso de la prótesis sino de lo grande que ésta sea y por tanto el bolsillo que hacemos. Los nervios que van a la mama y a la areola salen desde los espacios entre las costillas y al hacer el bolsillo se lesionan. Si el bolsillo es muy grande el nervio más importante que está en la parte lateral del cuadrante inferoexterno se ve comprometido. La recuperación será por tanto más lenta. En cualquier caso, las cicatrices tienen siempre una sensibilidad inferior o nula con respecto a la piel normal.

Por: Dr. Esteban Torres Egaña
Cirujano Plástico y Reconstructivo de la UC

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