El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, respondió duramente una carta que el senador de la UDI, Víctor Pérez, publicó en El Mercurio y en la que defiende el intercambio de correos que tuvo el entonces presidente de Asipes con la actual timonel del gremialismo y legisladora por la región del Biobío, Jacqueline van Rysselberghe, durante la discusión de la Ley de Pesca.

El senador Pérez explica en su carta al director que “la senadora empleó el saber especializado del señor (Luis Felipe)  Moncada –cuya trayectoria personal y pública es bien conocida en Concepción desde los 70 y supera con mucho el rol que tuvo como dirigente de un gremio industrial- para cumplir con el bien nacional que os políticos profesionales debemos cuidar en todo momento. Por esto, la columna de Peña, al igual que un editorial publicado en su medio el lunes, deben ser calificados como intervenciones desinformadas, destempladas e injustas”.

De esta forma, el legislador de la UDI defendió a la presidenta de su partido por el intercambio epistolar con el presidente de la Asociación de Industriales Pesqueros del Biobío (Asipes), Luis Felipe Moncada, mientras la senadora presidía la comisión de Pesca.

En tal sentido, Peña sostiene que la pregunta de fondo es si es correcto que una senadora o senador recurra a un dirigente de la industria que le corresponde regular y “cuyos intereses serán afectados por la regulación”.

Agrega que “en opinión del senador, él mismo y sus colegas no tienen el deber de tratar con imparcialidad los intereses de todos los involucrados, puesto que tienen el derecho de recurrir a la asesoría experta que sus vínculos personales y de amistad le indiquen. Así entonces, si el senador Pérez tuviera que intervenir en un debate sobre las isapres, no habría nada de malo, a la luz de “la razón natural”, en que recurriera a un amigo de infancia que, por casualidad, dirige una”.

En ese sentido, el académico explica que el legislador gremialista “está gravemente equivocado acerca de sus deberes. Y para mostrarlo, basta recurrir a R.M. Hare, a quien, en su carta, él reconoce autoridad (y en cuya lectura apresurada debió distraer parte de su descanso). Hare sostiene que un rasgo propio de los principios morales es la universalización. Así –de ser correcto lo que el senador Pérez sostiene-, cualquiera que se encuentre en igual circunstancia que la senadora Van Rysselberghe puede comportarse como ella lo hizo sin que nadie pueda formular reproche alguno”.

Y continúa señalando que “como es obvio, universalizar un principio semejante acabaría dañando a la democracia: si todos los representantes actuaran como la senadora lo hizo, y como el senador Pérez aconseja, no habría debate público y todo podría hacerse en el sigilo de la correspondencia familiar. No cabe duda. El principio que esgrime el senador no es universalizable y, en la medida en que impide considerar los intereses de todos, tampoco es imparcial”.

Además, Peña le recomienda al senador UDI seguir leyendo a R.M., Hare, “quien, algunas páginas más adelante, se muestra partidario de despenalizar el aborto en términos muy semejantes a los del proyecto de ley que pronto le corresponderá votar al senador”.

A renglón seguido y con su habitual sarcasmo, el rector de la UDP señala que “el senador Pérez tendrá ahora buenas razones para apoyar ese proyecto, salvo, claro, que encuentre a un amigo experto que, producto de la amistad de tantos años y por medio de un cariñoso email, le aconseje algo distinto”.

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