Libertad, igualdad y dignidad

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    Tengo 32 años. Para el 5 de octubre de 1988 tenía 3 años.
    De esa fecha no tengo memoria más que del cariño de mis padres y de la sola responsabilidad de jugar y ser feliz.

    Sin perjuicio de lo anterior, tengo posiciones -que con los años he reafirmado- respecto del valor de la gesta democrática que ocurrió ese día, en que se dejaron atrás 17 años de Dictadura militar.

    Estudié y me formé en democracia, a lo que doy las gracias.

    Hoy quiero ser parte de una generación que entregue nuevos aires a la política chilena desde un nuevo frente. Sin divisiones entre el SÍ y el NO, o entre buenos y malos. Hoy la lucha está en otro frente: la libertad, la igualdad y la dignidad.

    Hace un tiempo decidí -extrañamente para muchos de mi generación- militar en un partido Político que en su declaración de principios tiene como pilar fundamental a la libertad, pero a la de verdad. La que se combina sin temores con la igualdad.

    ¿Por qué lo hice? Porque estimo que las luchas hay que darlas en el ring de las ideas y no desde la crítica facilista. Defiendo la libertad y la igualdad como principios eje de lo que debe ser la convivencia democrática de nuestro país; en que cada uno de los que ocupan puestos de servicio público hagan lo que tienen que hacer.

    El Parlamento es el que fija el marco regulatorio de una serie de temas fundamentales para la vida de los ciudadanos. Es ahí donde se dará el debate de ideas por una nueva Constitución, por el acceso a la salud, a la educación, al agua, a la vivienda y al trabajo, entre otras materias.

    El momento de los partidos del pasado es una etapa superada. Es el turno de nuestra generación el seguir los pasos de líderes que nos han dado la oportunidad de participar, como es el caso de la Senadora Lily Pérez.

    La lucha de ideas será, seguramente, con un nuevo eje de izquierda, el Frente Amplio, dejando atrás las viejas y obscuras divisiones.

    Mi meta es una sola: exponer en el debate público las ideas del liberalismo igualitario chileno, sin temor a las regulaciones estatales, pero siempre respetando por -sobretodo- las libertades individuales.

    A mi no me interesa dividirnos por el pasado. Tengo mi posición clara. Pero desde Amplitud y de la Coalición Sentido Futuro, llevaremos adelante el trabajo de manera honesta, limpia y cercana. Cumpliendo lo prometido.

    Algo así como devolver a la gente la capacidad de soñar y jugar, de estar con sus familias y de acceder a mínimos básicos que aseguren la necesaria igualdad e inclusión en nuestro país.

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