Max Colodro le baja los humos a la DC: “La encrucijada en que se encuentra ilustra las dificultades de un partido que sigue funcionando con lógicas de actor hegemónico”

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El analista político Max Colodro hace una revisión crítica de la Democracia Cristiana y su afán de no competir en las primarias de la Nueva Mayoría e ir a primera vuelta en las próximas elecciones presidenciales, afirmando que la DC es un partido que sigue funcionando con “lógicas de actor hegemónico”, “carente de liderazgo propio” y “prisionera de preservar una coalición dirigida por otros”.

En su columna en La Tercera, Colodro desmenuza el actuar de la Falange y señala que “nuevamente quedó en una situación imposible: sometida al imperativo de resolver en quince días si compite en las primarias de la Nueva Mayoría (NM), o desafía al pacto oficialista llevando a Carolina Goic a la primera vuelta presidencial”.

Explica que tal encrucijada tensiona a la coalición de gobierno “casi desfondada por sus divisiones internas, y que pone a la Falange ante el imperativo de competir sola contra el mundo, con una candidata que además aún no despega en las encuestas”.

Según su análisis, la primaria puede terminar siendo un “suicidio” para la DC al tener que enfrentar al senador Alejandro Guillier, añadiendo que “a su vez, nada asegura que la primera vuelta pueda salvar a la Falange del abismo, es decir, que en dicha instancia logre obtener un resultado muy distinto al que las encuestas anticipan en la actualidad”.

La encrucijada en que hoy se encuentra la DC ilustra las dificultades de un partido que sigue funcionando con lógicas de actor hegemónico, cuando en realidad hace ya mucho tiempo su voluntaria simbiosis con la izquierda la tiene en tránsito hacia la irrelevancia, sin autonomía para diferenciarse, carente de liderazgo propio y prisionera de la necesidad de preservar una coalición dirigida por otros. Y si todo ello no fuera suficiente, ahora también extorsionada por sus socios para someterse a la primaria, o no poder incidir de manera sustantiva en la conformación de los pactos parlamentarios”, señala.

Explica que la DC tiene que escoger entre un mal resultado en la primaria y otro “peor” en primera vuelta. Sin embargo, existe una tercera alternativa “menos digna, pero que soterradamente ha empezado a ser analizada también en sectores del partido que buscan evitar males mayores: desestimar la primaria y amenazar con la primera vuelta, para negociar más adelante la bajada de Carolina Goic a cambio de lo mejor que se puede obtener en un acuerdo parlamentario. Algo parecido a lo que hizo con Soledad Alvear en 2005”.

En resumen, la DC se enfrenta ahora a las secuelas de su enervante comodidad, de haber creído que su condición de actor indispensable en un pacto de centroizquierda le aseguraba también márgenes mínimos y razonables de respaldo electoral. En verdad, eso dejó de ocurrir hace tiempo, precisamente cuando aceptó la pérdida de influencia que para ella vino a implicar el tránsito de la Concertación a la NM. Hoy ya no tiene alternativas: solo puede tratar de encontrar la opción menos riesgosa, la menos debilitadora y desgastante. Porque las otras, las que podrían devolverle su lejana impronta, fortalecerla y acrecentarla, por decisión propia dejaron de existir”, concluye Colodro.

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