El fiscal nacional, Jorge Abbott, sostuvo que es necesario tener una coherencia en el tratamiento de los delitos, ya que a su juicio se están generando dos tipos de justicia una “para los que tienen mayores recursos y otra para el ciudadano común“.

Abbott ya había pedido mayores atribuciones para poder perseguir delitos tributarios y otros de cuello y corbata, llamado que lo hace tras la decisión del Servicio de Impuestos Internos (SII) de no presentar querellas en los casos de platas políticas.

En entrevista con La Tercera, el fiscal nacional explicó que como Ministerio Público perseguirán delitos que hasta ahora no han sido investigados con la severidad que merecen, “puesto que siempre se ha estimado que esa es un área donde más bien se mueve el mundo de los negocios, y en ese mundo hay ciertas conductas que se permiten y que son ‘malas prácticas’. Pero yo le digo: no son malas prácticas, son delitos tipificados por leyes de la República, tan vigentes como aquella norma que regula los delitos contra la propiedad“.

En ese sentido agregó que “aquí no hay malas prácticas, hay delitos y a los delitos hay que perseguirlos y quienes incurren en esas conductas son delincuentes y hay que tratarlos como tales. De alguna forma, normas de esta naturaleza van generando dos tipos de justicia, una para los que tienen mayores recursos y otra para el ciudadano común“.

Abbott explica que el reclamo como fiscales es la “la falta de coherencia que existe respecto del tratamiento de los delitos”.

Si a nosotros se nos pide que investiguemos y sancionemos con severidad a personas que cometen un hurto en un supermercado, no es posible que el dueño del supermercado pueda cometer delitos tributarios y los arregle mediante el pago de una multa que más encima es una fracción de lo que ha obtenido como beneficio“, agregó.

A renglón seguido ejemplificó con el caso de las colusiones, indicando que “las multas no las paga el empresario, sino los accionistas de las sociedades anónimas, y en ellas el mayor porcentaje de accionistas son las AFP, que son dineros de los trabajadores. Ellos terminan pagando las multas producto de estas conductas. Nos parece desigual la respuesta penal frente a fenómenos que son similares y unos más graves que otros“.

Sobre el tema, afirmó que “hay fraudes tributarios muchísimo mayores, que significan infracciones que son mucho más lesivas en términos económicos que las boletas que se extendían para el financiamiento de las campañas políticas. Nuestro problema es de fondo, tiene que ver con que en este país se ha estimado desde siempre, y lo han dicho hasta editorialmente, que los fraudes tributarios son ‘malas prácticas’, pero no… Los delitos tributarios para el Ministerio Público son un delito como cualquier otro delito en contra de la propiedad“.

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