Las dificultades y logros que han alcanzado las mujeres para integrarse a una institución militar, que por años fue un ámbito exclusivo para hombres, fue uno de los temas abordados por personal femenino de las Fuerzas Armadas de siete países de América Latina, durante el taller “Género, Paz y Seguridad”, organizado por el Ministerio de Defensa del Perú con el apoyo de la Embajada de Canadá.

El taller, que se desarrolló del 8 al 17 de mayo en la Escuela Militar de Chorrillos, contó con la asistencia de 47 participantes, entre oficiales y técnicos de las Fuerzas Armadas de Argentina, Colombia, Guatemala, Honduras, Jamaica, México y Perú.

“Las balas no distinguen entre hombres y mujeres; por lo tanto, la sociedad ha tomado conciencia de que la mujer debe estar preparada y debe desarrollarse también en el campo de la defensa”,
afirmó el director general de Educación y Doctrina del Ministerio de Defensa, General de Brigada (r) Baltazar Alvarado.

“Ya en muchos ejércitos del mundo existen generales de tres estrellas, tanto de tierra, mar y aire. Nuestro país no escapa a eso y poco a poco el personal femenino va ubicándose en el lugar que le corresponde en base a su perseverancia y su esfuerzo”, añadió Alvarado.

Entre los temas tratados durante el evento, destacaron: el rol de la mujer en las Fuerzas Armadas, prevención del hostigamiento y acoso sexual, desafíos éticos frente a problemáticas de la actualidad, legitimidad del uso de la fuerza, entre otros; dictados por oficiales de Canadá y del Perú.

Cerca de diez mil mujeres militares en el Perú

A la fecha, cerca de 10 mil mujeres integran las Fuerzas Armadas del Perú, ya sea como oficiales, suboficiales, personal de tropa, cadetes o alumnas de las tres instituciones castrenses, y los grados máximos que ostentan son los de Teniente Coronel en el Ejército, Capitán de Fragata en la Marina de Guerra y Comandante en la Fuerza Aérea.

Si bien en nuestra historia nacional el liderazgo femenino en la milicia se remonta a épocas preincas, a través de la figura de las capullanas, mujeres que gobernaban algunos pueblos de la costa norte del Perú; ya de manera formal, la mujer forma parte de la vida militar en el Perú desde inicios de la década de los 90, con el Servicio Activo No Acuartelado Femenino (SANAF).

Y, a finales de esa misma década, en el marco de la Ley 26628 (20 de octubre de 1996), las mujeres adquieren la posibilidad de insertarse en la carrera militar con pleno derecho, accediendo a las Escuelas de Oficiales y Suboficiales.

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