La Presidenta Michelle Bachelet defendió las reformas impulsadas bajo su gobierno, instando a la Nueva Mayoría a una unidad “sin distinción” y así evitar los “bloqueos y a veces limitaciones propias”.

En lo que fue su cuarta y última cuenta pública, la jefa de Estado dijo que “hemos tenido el coraje de mirar nuestros problemas de frente. Hemos puesto en el centro del debate temas que hasta ahora no habíamos debatido. Nos hemos atrevido a poner en marcha las transformaciones que comprometimos”.

Al respecto, explicó que bajo su administración se ha renovado la política, haciéndola más representativa y más transparente, advirtiendo que “no ha sido fácil, ustedes lo saben. Hemos debido enfrentar los bloqueos y a veces las limitaciones propias. Pero hemos enfrentado el fatalismo instalado entre nosotros”.

Ha habido quienes durante demasiado tiempo dijeron que no se podían cambiar las cosas, porque podíamos desatar tempestades, o porque es mejor hacer más de lo mismo que enfrentar creativamente las incertidumbres del mañana. Pero hemos aprendido que cada periodo histórico tiene sus exigencias nuevas. A veces lo que fue bueno para urgencias del pasado, puede ser un obstáculo para el futuro”, explicó.

Bachelet también resaltó que la sociedad actual es madura, “capaz de expresar y procesar sus diferencias, y cuidar el progreso ganado. Hemos aprendido que podemos y debemos soñar y exigir un país mejor, que podemos construir, paso a paso, el país que anhelamos. Sobre todo: hemos abierto las opciones del futuro y las hemos devuelto a quienes le pertenecen: a los ciudadanos. Pero nada de lo que hemos logrado está asegurado para siempre, porque hemos aprendido, dolorosamente, que los avances históricos pueden sufrir retrocesos y afectar las vidas y anhelos de las personas. Todos hemos conocido en este tiempo las resistencias de algunos a los cambios porque afectan sus intereses particulares”.

Añadió  que “y si aceptáramos volver atrás, la desconfianza y el malestar seguirían siendo una pesada carga para todos. Tenemos el poder de seguir avanzando. No sólo porque estamos convencidos que es bueno, sino porque los hombres y mujeres de Chile lo demandan. Debemos persistir en nuestra marcha, atentos a las exigencias de cada época y mejorando lo que hay que mejorar”.

Al respecto, precisó que “podrán cambiar los gobiernos, pero no puede detenerse una historia impulsada por la fuerza de un país entero. Por eso hoy quiero llamarlos a todos, a hacerse parte en la construcción de Chile… Quiero llamar a los que tienen responsabilidades sociales o políticas a escuchar las voces de Chile, a crear diálogo, a abrir los espíritus ante las nuevas demandas ciudadanas y las nuevas formas de expresión social. Quiero pedirles especialmente a los demócratas progresistas de Chile, a quienes me acompañan en el Gobierno, unidad en la acción y lealtad a los principios que nos convocan. Lo que ha dado gobernabilidad al progreso es nuestra unidad y es lo que debe asegurar la consolidación de nuestras reformas y los avances en el futuro. Hemos puesto en marcha una historia y somos responsables ante el país de llevarla a cabo”.

En ese sentido, pidió unidad a la Nueva Mayoría “sin distinción; esa unidad sin la cual la fuerza de Chile se diluye. No una unidad de la boca para fuera, sino la que nace del diálogo de las diferencias, la que nace de las identidades de cada uno, la que nace de escuchar al otro”.

No ha sido el empeño de una persona, ni siquiera el de algunas personas, sino el de todo un país que decidió mirar de frente el rostro de la desigualdad y decir: sí, podemos cambiar. Y estamos cambiando. Los invito a continuar la historia que juntos hemos puesto en movimiento. Los invito a seguir empujando nuestro progreso, porque vamos por buen camino. Cada uno de nosotros es el protagonista. Tomemos juntos esta bandera”, concluyó la mandataria.

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