Los Acuerdos de París: nuestros valores, nuestro futuro

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    El cambio climático es una realidad innegable que afecta al planeta y a la humanidad. Es una amenaza existencial. Durante más de una década, el Club de Madrid y sus más de 100 Miembros , han abogado vigorosamente por la creación de políticas climáticas justas, ambiciosas y efectivas. La decisión del presidente Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París ha dejado al mundo desconcertado y preocupado, no solo por el futuro de la política medioambiental, sino por el impacto que esta decisión puede tener en las relaciones internacionales de ahora en más.

    El Acuerdo de París de 2015 fue un avance histórico, tanto en su proceso de negociación como en el grado de responsabilidad asumido por las partes. Las intensas negociaciones unieron a 195 países que decidieron voluntariamente combatir el cambio climático. La renuncia de Estados Unidos a su responsabilidad y a su papel en el nuevo régimen climático global, así como a la revolucionaria transición hacia energías limpias, no solo puede afectar la consecución de las metas del Acuerdo de Paris, sino además abrir un vacío geopolítico con consecuencias impredecibles y que posiblemente lamentemos.

    Lamentamos profundamente que la administración Trump haya retirado a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático. Pese a este retroceso, persistiremos con fuerza y entusiasmo en la línea de acción que entablamos hace 10 años con la iniciativa “Global Leadership for Climate Action” (Liderazgo Global para la Acción Climática). Debemos reforzar el empeño por movilizar la voluntad política en países, ciudades, empresas y también entre los ciudadanos para que de forma efectiva y ambiciosa se alcancen los compromisos del Acuerdo de París y prevenir así un cambio climático catastrófico.

    El cambio climático no es solo un tema medioambiental. Las acciones climáticas, definitivamente, no están frenando a los Estados Unidos en la gestión de “sus asuntos internos” o imponiendo cargas financieras y económicas draconianas, ni imponiéndole responsabilidades jurídicas masivas “mientras se imponen medidas insignificantes a los países más contaminantes del mundo”. El Acuerdo de París, de hecho, abre una interesante oportunidad para ampliar las posibilidades ofrecidas por los mercados.

    Ya en 2007, el Instituto McKinsey subrayó oportunidades para ganar en eficiencia, pasar a un modelo menos dependiente del carbón y expandir los sumideros de carbono, donde los costes iniciales quedan completamente contrarrestados con ahorros en futuros costes energéticos. El Instituto concluyó que “los esfuerzos concertados para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero estimularían la economía y crearían oportunidades empresariales imposibles de prever pero que acelerarían el ritmo de disminución [de las emisiones], reduciendo de este modo los costes totales.” Diez años después, el consenso al respecto de estas tesis es aún mayor.

    Como ex Presidentes y ex Primeros Ministros democráticos de todo el mundo, llamamos a todos y cada uno de los firmantes del Acuerdo de París a que lideren con el ejemplo, muestren urgencia y compromiso en la lucha contra el calentamiento global y refuercen su apoyo al Acuerdo de París. Aplaudimos la valiente, audaz y firme determinación de los Estados, ciudades, condados y compañías en los Estados Unidos para lograr políticas ambiciosas en la lucha contra el cambio climático y apoyar la transición a un sistema energético limpio. Alentamos a todas las demás entidades del país a seguir este ejemplo y a involucrar a otros actores de Estados Unidos en el problema real que tenemos entre manos. Es hora de dirigirse al poder con la verdad y avanzar en una senda positiva, constructiva y sana. El cambio climático es una prioridad en la agenda global y la verdad debe prevalecer, por el bien de nuestro planeta y del futuro de la humanidad.

    Asimismo, instamos a todos los implicados a fortalecer y expandir los lazos de confianza entre Norte y Sur, al tiempo que se establecen bases equitativas para una genuina cooperación internacional que aborde los desafíos en energía y seguridad climática.

    El cambio climático es mucho más que datos, figuras y grados centígrados. Es sobre nuestros valores y nuestro futuro. El Acuerdo de París debe ser una promesa que se haga realidad para nuestro planeta y para las futuras generaciones.

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