En una sede nacional que comparten con otras empresas, los militantes de la Falange recuerdan un pasado esplendoroso. 110 mil militantes respaldaban al partido que no necesitaba darle explicaciones a nadie, que hasta hace un año atrás contaba con la bancada más amplia en la Cámara de Diputados y con un dominio histórico que los hacía ser una voz de peso en todos los debates públicos, independientes si estos fueran de izquierda o de derecha.

En contraste, hoy una mesa interina liderada por la tercer vicepresidenta, Myriam Verdugo, cruza los dedos para que quienes componen la Falange no se saquen los ojos a través de la prensa. Según las cifras del Servicio Electoral, hoy son 31 mil los militantes que viven de una historia común, la de un colectivo en crisis que lucha por salir adelante.

Los endebles lazos que los unen como partido están en juego en una próxima elección, donde las fuerzas en disputa –que solamente conversan a través de la prensa– buscan empoderar una Falange que muchos ya dan por muerta.

Las complicadas elecciones internas

El próximo 27 de mayo la Democracia Cristiana tendrá una tarea titánica, convencer a sus adherentes de ir a las urnas y elegir una nueva directiva entre puros candidatos que un día suben y el otro se bajan de la carrera.

Una batalla que al principio era denominada –entre los pasillos de Alameda 1460– la ‘batalla de los cesantes’, porque competiría el ex ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga y el ex diputado Fuad Chaín. Este título que denostaba la figura de ambos personeros era planteado como como un duelo de quienes querían seguir vivos en política. Sin embargo, tanto el hombre que contaba con el apoyo de los príncipes como uno de los colorines más fuertes no eran actores de consenso, lo que se notó con la baja del ex secretario de Estado de la carrera.

En una entrevista en un diario de circulación nacional Alberto Undurraga dejó la carrera y culpó directamente al ex intendente de La Araucanía y quién ganó a Fuad Chahín en la carrera al Senado por La Araucanía, Francisco Huenchumilla, porque no le brindó su apoyo. El mismo Huenchumilla tres días antes, en el mismo periódico había dicho que no iba a competir y terminó con bombos y platillos anunciando en sus redes que le interesaba la presidencia de la Democracia Cristiana, siempre y cuando lograra una lista de consenso.

En tanto, otro de los nombres que suenan para unirse a esta competencia es la del senador Jorge Pizarro, sí, el mismo que renunció al puesto cuando se destapó el vínculo de sus hijos con el caso SQM

Un duelo en que existe poca motivación y, por lo mismo, una carencia de soluciones para ver cómo se recompone un partido cristiano en un país cada día menos católico.

Adiós a los históricos

La única política de consenso en la Falange es que hay que anunciar por la prensa cuando están disconformes con el partido. Este fin de semana fue Soledad Alvear, la que anunció su renuncia en el papel –con la cortesía de avisar a la líder de la tienda a las 2 de la madrugada por correo que lo haría– y dejó en veremos la posibilidad que su marido, Gutenberg Martínez, tomara la misma decisión.

El condicionante que sepultará la ambición de Martínez son los candidatos que compitan en los comicios internos, los que –al momento– no representan la posición de ‘los guatones’ que él dirige. Esta renuncia –en caso de efectuarse– se realizaría el jueves, lo que ya dan por hecho dentro de la Falange.

Ambos dirigentes históricos sentenciaron que la izquierda coaptó al colectivo y es necesario recuperar una visión social cristiana para seguir avanzando. Soledad Alvear dijo a la hora de anunciar su renuncia que buscaría formar un nuevo movimiento ‘con jóvenes’.

La renuncia de ambos se suma a una que ocurrió hace meses atrás, la de Mariana Aylwin junto con el grupo ‘Progresismo con progreso’ que integraba el colectivo. La ex ministra de Educación ha mostrado gran predilección por el gobierno de Sebastián Piñera y ha anunciado –también por la prensa– de manera reiterativa que está a disposición del gobierno del Mandatario por si le quiere asignar un rol de relevancia.

El PRI le abre las puertas a los renunciados

Con el abrazo fraterno con que recibió a los renunciados del 2008 Jaime Ravinet, desde la directiva del PRI esperan a los nuevos que dejan la Falange.

El líder del colectivo, Eduardo Salas, dijo a Infogate que Soledad Alvear tomó una decisión muy valiente. “Ella tomó en consideración elementos sustantivos. No es una renuncia a última hora, es una renuncia a un partido que en el 2008 nos dimos cuenta que ya se habían abandonado elementos centrales del humanismo cristiano y la DC en general. Todos los que nos fuimos de ahí nos seguiremos sintiendo demócrata cristianos, pero el colectivo no dio abasto”. Todo, acompañado de un llamado a ella, a Gutenberg Martínez y a la ex ministra Mariana Aylwin para sentarse a conversar.

 

Directiva reconoce que ‘tocaron fondo’

Luego de su reunión de los lunes, la presidenta del partido, Myriam Verdugo, comentó la situación que tienen de cara a las próximas elecciones, donde aseguró que sólo les queda subir porque ya tocaron fondo en el partido.

“Lo que ha hecho la mesa, el Consejo Nacional y el partido general es trabajar para contener. Ha resultado bastante el proceso y seguiremos trabajando para fortalecer y lograr que el partido demócrata cristiano se pare de nuevo”, señaló Verdugo.

En esto, agregó que han renunciado 3.500 militantes y ficharon 5.500. “Nuestra tarea es trabajar por los que se suman y seguir atrayendo a los nuevos, además de recuperar a los que se han ido molestos por la situación interna”, planteó.

A esto, sumó comentarios como que esta crisis la vienen arrastrando hace décadas porque “algo hicimos mal, algo no fuimos capaces de atender y lo que hacemos ahora es recuperar el fervor popular y la militancia”. Todo acompañado de un mensaje donde invita a las facciones internas al diálogo: “no se hace política a través de los medios de comunicación o el Whatsapp, sí se hace conversando”.

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