Dos listas se inscribieron, pero una sola con el peso político suficiente para poder llegar a la presidencia de la Democracia Cristiana, se trata de la lista dirigida por Fuad Chahín, que 3 horas antes que cerrara el plazo máximo para la inscripción de candidaturas.

Chahín dijo que: “Sabremos salir fortalecidos de esta situación difícil. Estamos conscientes del momento histórico que está viviendo nuestro partido. Estamos conscientes del dolor que han causado no sólo los resultados electorales, sino que también la partida de algunos de nuestros camaradas”.

La lista del ex parlamentario es integrada por Carmen Frei como primera vicepresidenta, Felipe Delfin, Johana Pérez, Rodrigo Albornoz, Camila Avilés, Eduardo Cerda, Karen Herrera y David Morales, que ocupará el rol de secretario nacional.

Disidencia desaprovechó la oportunidad

Aunque fueron múltiples los esfuerzos de levantar líderes como a Francisco Huenchumilla o la ex secretaria de Estado, Alejandra Krauss, la disidencia de la DC se quedó sin opciones, viendo con los brazos cruzados y sin nombres en las manos para la competencia interna en el partido.

Al interior de la disidencia tomaron esto como una derrota, ya que sus líderes no quisieron tomar el riesgo de competir y los nombres fuertes y de consenso, aseguraron no tuvieron la unidad suficiente para que se les garantizara el triunfo o, en su defecto, una competencia justa.

La segunda lista en competencia

A una hora antes que se cerrara la inscripción, el ex gobernador de San Antonio, Humberto Burotto, inscribió su lista para dirigir la Democracia Cristiana.

El hombre, cercano a Alejandro Guillier en campaña, integra el ala más progresista de la Falange, donde destacan nombres como el de Mario Fuentes, Rodolfo Forrunatti, Arturo Molina, María Cayuqueo, María Antonieta Escobar, Gabriela Jofré y Cecilia Valdés, como secretaria nacional.

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