A seis años del crimen que conmocionó al país, Natalia Guerra, la madre del lactante de tres días de vida que fue asesinado en 2012 por el grupo liderado por “Antares de la luz“, conocido como la “secta de Colliguay“, y principal condenada, desde hace más de un año se encuentra prófuga.

La mujer fue condenada por parricidio consumado el 6 de marzo de 2017 por el Juzgado de Garantía de Quilpué, pero luego de la sentencia nunca llegó a cumplir la pena de cinco años de cárcel efectiva.

La fuga había sido detectada después que el titular del Juzgado de Garantía de Quilpué, Milenko Grbic, dictara el 24 de abril de ese año una orden de detención contra Guerra y Pablo Undurraga, autor del delito de homicidio calificado, para que ambos cumplieran la pena tras el rechazo de la Corte de Apelaciones de Valparaíso de las peticiones de inimputabilidad.

La policía maneja la hipótesis que la fuga habría ocurrido desde su hogar donde cumplía arresto domiciliario, en la localidad de San Juan de Pirque, Región Metropolitana, y que su huida se habría producido en medio de las visitas policiales a la vivienda.

Los otros cinco involucrados por el crimen fueron condenados como encubridores a tres años de presidio menor, mientras que Ramón Castillo Gaete, el líder de la secta y conocido como “Antares de la luz”, a principios de mayo de 2013 fue hallado sin vida, en una casa abandonada de Cusco, Perú.

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