Las víctimas del pederesta y exsacerdote Fernando Karadima, salieron este sábado a cuestionar a la Corte de Apelaciones de Rancagua, luego que esta acogiera un recurso de protección interpuesto por el Obispado de Valparaíso y criticaron al cardenal Ricardo Ezzati por guardar silencio ante el fiscal Emiliano Arias.

A través de una carta en El Mercurio, José Andrés Murillo, James Hamilton y Juan Carlos Cruz ponen un manto de duda en la capacidad de los tribunales para impartir justicia cuando se trata de la jerarquía de la cuestionada Iglesia Católica chilena.

La Corte de Apelaciones de Rancagua acogió un recurso de protección que el Obispado de Valparaíso interpuso para impedir el acceso a los correos electrónicos que podrían dar cuenta de actos de encubrimiento de abusos sexuales infantiles cometidos por sacerdotes. Al mismo tiempo, el cardenal y arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, se acoge a su derecho a guardar silencio ante la fiscalía que lo investiga por encubrimiento”, explican.

En esa línea, los tres señalan que “esta actitud de poner trabas para que la verdad se investigue, se opone, en primer lugar, al derecho de las víctimas a que se haga justicia. Pero también se opone al llamado del Papa a colaborar con la justicia y tener tolerancia cero con el abuso y el encubrimiento. Por último, se opone a la máxima que el mismo cardenal Ezzati ha utilizado innumerables veces, siguiendo el Evangelio: la verdad los hará libres”.

Finalmente, mencionan que es “incomprensible que, conociendo la actitud de la jerarquía de la Iglesia Católica chilena, denunciada por el propio Papa, de tener una cultura de abuso y encubrimiento, la Corte de Rancagua acogiera dicho recurso”.

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