Este sábado la oficina de prensa del Papa, en El Vaticano, ha emitido un escueto pero claro comunicado en el que informa que:

“El Santo Padre ha dimitido del estado clerical a Francisco José Cox Huneeus, arzobispo emérito de La Serena (Chile), miembro del Instituto de los Padres de Schoenstatt, y a Marco Antonio Órdenes Fernández, obispo emérito de Iquique (Chile).

En ambos casos se ha aplicado el artículo 21 § 2, 2° del motu proprio “Sacramentorum Sanctitatis Tutela”, como consecuencia de actos manifiestos de abusos a menores.

La decisión adoptada por el Papa el pasado jueves, 11 de octubre de 2018, no admite recurso.

La Congregación para la Doctrina de la Fe lo ha notificado ya a los interesados, a través de sus respectivos superiores, en sus respectivas residencias. Francisco José Cox Huneeus continuará formando parte del Instituto de los Padres de Schoenstatt”, señala la nota oficial.

Con esta medida se abren más posibilidades de que el Papa también sancione al también miembro de los Padres de Schoenstatt, el cardenal -custionadísimo- Francisco Javier Errázuriz, acusado de ser uno de los prelados encubridores de curas pedófilos.

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