Estos últimos siete días fueron intensos en la agenda del ex candidato presidencial y líder de Acción Republicana, José Antonio Kast. Su agenda -intensa- comienza a capitalizar la estrategia del ex gremialista que busca colocar la lápida al último bastión tácito de la izquierda tradicional chilena, la reputación de la ex Presidenta, Michelle Bachelet.

El fin de semana pasado, en el marco de la primera cumbre conservadora Das Américas, el ex presidenciable realizó un encendido discurso que literalmente fue una apología a los gobiernos de derecha y culpó a la izquierda de todos los males de la sociedad.

Frases como “la riqueza mal administrada, como lo hace generalmente la izquierda, produce corrupción y produce abusos”; “La izquierda expropia para su propio bien, para unos pocos, no para los más pobres. Ellos sueñan con lo que odian y terminan viviendo en base a lo que le dicen a las personas que tienen que odiar”; “la izquierda quiere reescribir la historia y esto lo han hecho siempre, vuelven a escribir la historia y es lo que lograron en gran medida hacer en Chile, diciendo que Allende había sido derrocado por los militares. Allende fue derrocado por el pueblo, que le exigió a los militares, derrocar a un Presidente que había sido instalado fuera de la Constitución por el poder legislativo. Los militares obedecieron una orden de su pueblo para liberar a Chile del marxismo y eso hay que decirlo fuerte y claro, a pesar que quieran pasar leyes en Chile para que el que diga esto va a tener cárcel. Yo les digo, aquí estoy, vengan por mí, porque caeré yo, pero se levantarán miles porque hay que reescribir nosotros, desde nuestra posición, la historia”, marcaron una intervención que dividió en tres formas de interpretar la historia: el pasado, el presente y el futuro.

En el último punto, en su discurso – al que tuvo acceso Infogate – dejó en claro cuál va a ser su próxima estrategia de aquí a la próxima presidencial, llamando a la transparencia de sus aliados para evitar que vuelva a gobernar la izquierda. “Cuando la izquierda vuelve, vuelve reforzada. Así como volvió Michelle Bachelet con una retroexcavadora, los nuevos líderes de izquierda son más violentos que los anteriores. Son neo marxistas, gente joven con ideas viejas”, asegura mostrando las fotos del alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, el diputado Gabriel Boric y una del alcalde comunista Daniel Jadue.

Sobre su movimiento, Acción Republicana, recalcó en la conferencia conservadora que “no nos hemos tomado las calles, pero nos tomamos las redes sociales (…) levantamos a la gente en redes sociales, para luego aprender y tomarnos las calles con la fuerza de la verdad”, además de enfatizar que la fuerza de su movimiento está “en Dios, en la patria, en la familia, creemos en el estado de derecho, creemos en el esfuerzo individual, creemos en una competencia justa”.  

Objetivo principal: Bachelet

Y eso no es todo, también aludió a la estrategia comunicacional que profundizará para garantizar, como ya es reflejado en las encuestas, un mejor posicionamiento de cara a las presidenciables, el sumergir a la izquierda chilena en el máximo escándalo político de América Latina, el de Odebrecht.

“A Chile también llegó, pero no hemos podido encontrar las vías de llegada. Vamos a recibir muy bien la información de cómo son las vías a través de las cuales llegan los recursos, porque Lula estuvo en Chile cuando ya no era Presidente y viajó en un avión de Odebrecht. Duda Mendoca hizo campaña por uno de los candidatos y ese candidato también ocupó el avión de Odebrecht para recorrer Chile. Dilma también estuvo en Chile, en una visita privada con Michelle Bachelet. ¿Qué le dijo? ¿Qué le llevó? ¿Algún Bolso? No sabemos”, mencionó José Antonio en su intervención del sábado pasado en Brasil.

Estrategia con la que buscan sepultar –si se puede aún más– a la izquierda chilena y donde hincan el diente desde su equipo de comunicaciones. En el comunicado de su participación en este encuentro conservador, cierran el texto con el siguiente mensaje: “La impunidad de Michelle Bachelet es una grave amenaza para la estabilidad y el desarrollo de América Latina hacia el futuro”.

Una estrategia que no sólo queda en palabras, sino en una estrategia que se basará en el mayor liderazgo de la derecha conservadora en América Latina, el Presidente del Brasil, Jair Bolsonaro.

Este jueves, el diputado más votado e hijo del Mandatario brasilero, Eduardo Bolsonaro, se reunió con José Antonio Kast y parlamentarios de Chile Vamos (entre ellos Francisco Eguiguren, Camila Flores y Eduardo Durán), donde nuevamente el tema de la corrupción fue abordado por Kast, quien recalcó que fue tema obligado de conversación, porque “la corrupción hizo caer a un Presidente en Brasil, pero también influyó en las elecciones de distintos países de todo Sudamérica. Estamos claros que en Chile también llegó la influencia de la corrupción brasileña y, lo que buscamos, es que el parlamento brasileño, en algún momento, pueda abrir una investigación respecto de los dineros de Odebrecht que llegaron a Chile”.

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