La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, lamentó la decisión del gobierno de Nicaragua de expulsar a organismos de DD.HH. de ese país, argumentando que tales medidas hace más difícil y pone en riesgo el diálogo nacional.

A través de un comunicado, Bachelet señala que “estoy muy alarmada por el anuncio realizado por el gobierno de Nicaragua solicitando a dos importantes instituciones de derechos humanos establecidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que abandonen el país”.

Después de la reciente cancelación de la personería jurídica y confiscación de propiedades de las ONG nacionales que trabajan por los derechos humanos, la expulsión de facto de los dos organismos de la CIDH: MESENU y el CIEI -que se establecieron en plena cooperación con el Gobierno después de la violenta y los disturbios a principios de este año- deja prácticamente al país sin órganos de derechos humanos independientes funcionando en Nicaragua”, precisa.

Bachelet insiste en que el gobierno de Nicaragua es quien ha anunciado que aceptará visitas de seguimiento por parte del CIDH.

En ese sentido,  explicó que “esta decisión, junto con los ataques a los medios de comunicación independientes del pasado fin de semana, tiene como consecuencia un país donde la sociedad civil está en peligro de ser completamente desarticulada y donde las organizaciones internacionales están luchando para seguir trabajando”.

Y añade que “estas medidas por parte del Gobierno hacen que la resolución de la crisis que afecta al país sea mucho más difícil y pone en riesgo el diálogo nacional, con los Estados vecinos y con la comunidad internacional en general, con graves consecuencias”.

Finalmente, Bachelet expone que “espero que podamos encontrar puntos de entendimientos con el Gobierno para revertir esta tendencia”.

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