Según cifras dadas a conocer por Cochilco, la proyección de inversión para extraer litio alcanza a los US$1.800 millones, lo que representa un aumento de inversión ende 276% en relación al 2017. Pero esta cifra podría triplicarse incluso si en Chile hubiera una industria que fabricara productos finales con el mineral. Pero en Chile sólo se saca la “tierra” se embarca y listo, valor agregado nada. Por ende el país deja de percibir multimillonarios ingresos porque el país no es capaz de industrilizar en serio la minería, solo se favorece el principio e “picapiedras”.

Si se materializan los proyecto -señala Cochilco- Chile triplicaría la producción de Litio llegando a las 240 mil toneladas (en 2017 se extrajeron 80.417).

El director de estudios y política públicas de Cochilco, Jorge Cantallopts, en declaraciones a El Mercurio señala que se está trabajando en “el desarrollo de conocimiento para mejorar los niveles de sostenibilidad ambiental, social y económica de la industria extractiva del litio”.

Sería interesante que el actual gobierno, tan dado a usar el concepto de “industria” se preocupara de industrializar en serio la minería con productos finales, tal como lo está impulsando Bolivia de la mano con Alemania: “El plan prevé que la producción de litio como materia prima empiece en la segunda mitad de 2021 y el hidróxido de litio, a fines de 2022. Para finales de ese año se tendrá una producción de entre 35.000 y 40.000 toneladas de ese hidróxido”, informó la empresa alemana ACI Systems Alemania GmbH (ACISA).

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