El primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, reafirmó en La Habana el sólido apoyo de Moscú a Cuba, en momentos en que la isla sufre por falta de combustible, a causa de lo que denunció como un intento de la administración Trump de aplicarle un “bloqueo energético”, reseña un cable de AFP.

“Cuba siempre podrá contar con el apoyo de Rusia”, dijo Medvedev, quien arribó el jueves a la isla en una visita de dos días.

El segundo hombre más poderoso de Rusia dijo que Cuba tiene en ellos a “socios y amigos confiables”, reafirmando el apoyo de Moscú a la isla que vivió bajo el alero soviético durante casi treinta años, hasta inicios de la década de 1990.

En los últimos meses, Moscú, el tercer socio comercial de Cuba detrás de la Unión Europea y China, ha otorgado a la isla un préstamo equivalente a unos 40 millones de dólares para modernizar su industria militar.

También anunció un plan de inversión de mil millones de dólares a 2030 para renovar los ferrocarriles cubanos y estableció acuerdos con La Habana en materia de uso pacífico de la energía nuclear y ciberseguridad.

“Con el presidente Miguel Díaz-Canel hemos reafirmado el deseo de reforzar nuestra cooperación estratégica”, agregó Medvedev en una declaración a la prensa, tras presentar una serie de acuerdos en cooperación científica, aduanas, sector ferroviario y energía nuclear aplicada a la medicina.

Por su parte, el presidente Díaz-Canel anunció que irá a Moscú a fin de mes para encontrarse con su homólogo Vladimir Putin.

La visita de Medvedev ocurre en un momento crítico para el país, que enfrenta una importante escasez de combustible tras sanciones de Washington contra los buques que transportan petróleo desde Venezuela, el principal proveedor de crudo de Cuba.

“Es evidente su deseo (de Washington) de crear una atmósfera tóxica alrededor de la cooperación con la isla, de asustar a inversionistas y de crear una manera de bloqueo energético”, dijo Medvedev.

Destacó que “Rusia se opone categóricamente al bloqueo” y “respalda completamente la demanda de cesarlo”.

Estados Unidos, que aplica un embargo contra la isla desde 1962, acusa a La Habana de apoyar militarmente al gobierno venezolano de Nicolás Maduro.

En las últimas semanas se han formado filas de varias horas frente a las estaciones de servicio, mientras que la frecuencia de autobuses y trenes se ha reducido, el aire acondicionado se raciona en compañías estatales y a muchos funcionarios se les ha pedido trabajar desde casa.

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