La Cámara de Comercio de Santiago entregó este viernes un devastador balance que han dejado las jornadas de movilización social y saqueos, indicando que las pérdidas superan los US$1.400 millones a causa del robo y posterior destrucción de tiendas provocado por turbas de personas.

La CCS señala que más de US$ 900 millones los costos en los últimos días, a lo que se suman cerca de US$$ 500 millones en menores ventas, producto principalmente del cierre forzado de locales y el robo o destrucción de inventarios.

De acuerdo a las estimaciones del gremio, el número de locales afectados supera los 25 mil, casi 10 mil de ellos de tamaño PYME.

Al 24 de octubre, aproximadamente dos tercios de los locales de la PYME del comercio se encontraban abiertos, y poco menos del 40% del gran retail. En ambos casos, los horarios de atención se encontraban restringidos, con cierres en su mayoría antes de media tarde.

Hasta ahora el número de trabajadores del sector potencialmente afectados por la situación podría superar los 400 mil, y se están desplegando los esfuerzos necesarios para proteger sus fuentes laborales y normalizar sus funciones, al mismo tiempo de evitar que la evolución de esta coyuntura se propague hacia el resto de las tiendas, considerando que el sector emplea a más de 1,3 millones de personas.

Desde el punto de vista macroeconómico, la primera semana de contingencia podría traducirse en la pérdida de 5 puntos porcentuales de crecimiento en el sector, magnitud que empeorará en los próximos días, dependiendo de la evolución de los hechos.

De este modo, y al contrario de las previsiones previas, el sector probablemente sufrirá una contracción en octubre.

A nivel de actividad económica en general, la CCS estimó el costo de los eventos de la última semana en al menos 2 puntos de menor Imacec, con lo que la proyección de crecimiento se situaría por ahora en torno a 0,5%, pero atendiendo a la evolución de la situación en los próximos 5 días se podría llegar a restar al menos un punto adicional, lo que se traduciría en una contracción del PIB.

La magnitud de impacto sobre el empleo y la inversión dependerá de la duración en el tiempo del período actual de inestabilidad e incertidumbre, pero todo indica que podría ser significativo.

Entre las prioridades críticas del sector se encuentra el abastecimiento seguro de la población, fundamentalmente de bienes básicos, la protección de las fuentes laborales y condiciones de trabajo de sus colaboradores y en general la normalización de las cadenas de distribución en el país.

“Necesitamos seguridad para seguir trabajando”

En una reunión extraordinaria, el Consejo de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), en el cual están representados los principales comercios del país, señaló que la prioridad absoluta es tener seguridad para seguir trabajando.

Queremos proteger a los cerca de 1.300.000 trabajadores que conforman nuestra fuerza laboral, para lo cual es indispensable que podamos abrir los comercios y volver a la normalidad”, señalan.

En ese sentido, indican que “pese a la destrucción y las cuantiosas pérdidas el comercio chileno hará todo lo necesario para contribuir a que el país vuelva a la normalidad, pero para ello, es indispensable contar con seguridad. No sacamos nada con reaprovisionar los locales si sabemos que un rato después seremos saqueados nuevamente. Sin orden y seguridad nada funciona”.

Los representantes del comercio señalaron que un aspecto indispensable de la seguridad es terminar con la impunidad, para lo cual la entidad gremial está analizando como apoyar legalmente a sus asociados, especialmente a los pequeños y medianos.

Añadieron que “el comercio cuenta con información consistente en imágenes que identifican a los saqueadores, por lo que debemos disponer esa información que permita su persecución legal”.

El Consejo de la CCS buscará apoyar a las pymes del comercio en su proceso de reconstrucción. Los representantes de farmacias manifestaron estar profundamente preocupados por sus colaboradores “que tienen miedo de ir a trabajar. Por otra parte muchas farmacias de barrio están quebradas y debemos ayudarlas con financiamiento y apoyo”.

Los representantes del comercio manifestaron que las pymes del sector sin duda enfrentarán problemas al momento de pagar sueldos, arriendos y deudas bancarias: “el comercio, el mayor generador de empleo del país, está en riesgo”.

Para salir delante de esta grave situación y ponernos de pie, necesitamos de seguridad para volver a operar con tranquilidad y para esto se necesita ayuda financiera, tanto desde los instrumentos del Estado como de la industria bancaria”, mencionan.

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