Este lunes, en el noveno día de manifestaciones, el Presidente de la República, Sebastián Piñera, cumplió el anunció realizado el sábado sobre el Cambio de Gabinete que -según fuentes de INFOGATE- no dejó contento a parte de Chile Vamos, porque no se hicieron cambios drásticos, señalan al interior del conglomerado oficialista.

“Nuestro Gobierno ha escuchado el mensaje fuerte y claro de los chilenos, que piden y merecen un Chile más justo y solidario, un Chile con más dignidad y sin abusos, un Chile con mayor igualdad de oportunidades y menos privilegios, y también un Chile más próspero y un Chile en paz”, dijo el Jefe de Estado, quien aseguró que el nuevo equipo tendrá la misión de escuchar y abrir diálogos hacia un Chile más justo, solidario, con igualdad de oportunidades y en paz.

El Presidente Sebastián Piñera designó este lunes nuevos ministros en las carteras de Interior, Hacienda, Secretaría General de la Presidencia, Secretaría General de Gobierno, Economía, Trabajo, Bienes Nacionales y Deporte.

Los nuevos ministros son:

– Gonzalo Blumel asume como Ministro del Interior y Seguridad Pública
– Ignacio Briones asume como Ministro de Hacienda
– Karla Rubilar asume como Ministra Secretaría General de Gobierno
– Felipe Ward asume como Ministro Secretaría General de la Presidencia
– Lucas Palacios asume como Ministro de Economía, Fomento y Turismo
– María José Zaldívar asume Ministra del Trabajo y Previsión Social
– Julio Isamit asume como Ministro de Bienes Nacionales
– Cecilia Pérez asume como Ministra del Deporte


“Chile cambió y el Gobierno también tiene que cambiar para enfrentar estos nuevos desafíos y estos nuevos tiempos”, dijo el Presidente
en el acto de asunción de los nuevos secretarios de Estado en el Salón Montt Varas del Palacio de La Moneda.

En su discurso tras el juramento, agregó que “nuestro Gobierno ha escuchado el mensaje fuerte y claro de los chilenos, que piden y merecen un Chile más justo y solidario, un Chile con más dignidad y sin abusos, un Chile con mayor igualdad de oportunidades y menos privilegios, y también un Chile más próspero y un Chile en paz”.

Falta de “calle”

Respecto a las nuevas autoridades, el Presidente destacó la experiencia profesional de quienes liderarán los ministerios, experiencia que no refleja ese necesario cable a tierra que se requiere en este momento.

Bajó el promedio de edad del gabinete; sacó a tres de los cuatro más cuestionados secretarios de Estado (sólo Gloria Hutt, de Transportes, se salvó de la guillotina que se llevó a Chadwick, Larraín y Fontaine) e incorporó al grupo económico a dos reconocidos técnicos del sector como palacios en Economía y Briones en Hacienda. Sin embargo, los reales nuevos rostros apenas suman 3 (Briones, Rubilar e Isamit), otros 3 son enroques (Blumel, Ward y Pérez) y otros dos corresponden a un salto de subsecretaría a ministerio (Zaldívar, en Trabajo, y Palacios desde la subsecretaría de Obras Públicas a Economía).

De hecho, quizás sólo la nueva vocera de gobierno, Karla Rubilar, podría cuadrar en la solicitada renovación que responda a los requerimientos de las manifestaciones y de los propios partidos de Chile Vamos en cuanto a alguien con experiencia en “calle”: diputada en un distrito de compleja realidad (Renca, Conchalí, Huechuraba) e intendenta Metropolitana con amplio trabajo en terreno. De los restantes, ya empiezan a penar las críticas de buenos tecnócratas pero con un enorme signo de interrogación a la hora de ver cómo son capaces de aterrizar sus propias ideas a proyectos realmente conectados con las necesidades ciudadanas. Y, en especial, no sufrir algunos de los estrepitosos errores comunicacionales que terminaron con la salida de ministros que llamaron a comprar flores porque habían bajado de precio, o a levantarse más temprano y salir más tarde del trabajo para paliar el alza de las tarifas del transporte.

Choque con las agendas de DD.HH. y género

No es menor considerar que en pasillos llamó mucho la atención, cuando el subsecretario Rodrigo Ubilla estaba por iniciar su intervención, fuera llamado intempestivamente con carpetas en mano, aparentemente para cambios de última hora. Y ese cambio habría sido la bajada de Felipe Ward desde Interior y su enroque con Gonzalo Blumel que, en esos momentos, se mantenía como titular de Segpres. Las razones, aún desconocidas, podrían tener relación con una frase recogida por el periódico The Clinic en 2013: “Los DDHH son una especie de cajero automático que usa la izquierda para sacar plata”. Una bomba de tiempo en momentos de enorme tensión política y social, y en instantes en que el gobierno no podría permitirse relevar a un ministro por declaraciones previas en un ministerio crítico, como había acontecido el año pasado en Educación con Gerardo Varela. Habrá que ver cómo podría afectar este antecedente en un Congreso con partidos de izquierda en pie de guerra contra el gobierno. Al menos su gestión en Bienes Nacionales fue tranquila, bien evaluada y sin mayores conflictos con la oposición.

La llegada de Julio Isamit a Bienes Nacionales, el único dirigente de derecha de la movilización pingüina de 2006, tampoco estará fuera de las críticas. Alumno del Instituto Nacional y titulado como abogado en la Pontificia Universidad Católica de Chile, ejercía hasta su nombramiento como jefe de gabinete de Blumel en la Segpres. Conocida ha sido su permanente postura pro-vida, que tuvo sus puntos álgidos durante el gobierno de Piñera, cuando criticó abiertamente a los ministros Harald Beyer por su postura a favor del aborto, y Luciano Cruz-Coke, por su apoyo a la unión civil.

Nuevamente, en estos tiempos convulsos, la exposición de Isamit aparece como un potencial nuevo flanco para el gobierno.

Cercanía al centro

La elección de la nueva titular del Trabajo, se explica por el interés de acercarse a los sectores de centro. María José Zaldívar es una reconocida técnica en el ámbito laboral. Hija del fallecido ex dirigente histórico de la Democracia Cristiana, Adolfo Zaldívar, la actual ministra tuvo una buena evaluación como subsecretaria de Previsión Social (más allá del inconveniente burocrático apenas asumió en su subsecretaría, no achacable a ella, por una demanda de una funcionaria despedida), aunque le pena una mayor experiencia política para enfrentar un ministerio muy difícil y lleno de piedras en el camino. Esto ya lo pudo comprobar el ahora ex ministro Nicolás Monckeberg, en especial en los finales de su gestión cuando su excesiva frontalidad poco pudo hacer para enfrentar la inesperada ofensiva opositora en torno al proyecto de las 40 horas. Cuánto tiempo le constará a la nueva secretaria de Estado para asumir la compleja agenda laboral y la difícil relación con los gremios, que poca tregua le han dado al actual gobierno desde su instalación el año pasado, es un misterio, pero tiempo es justamente lo que no tiene la administración Piñera.

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