Nuevamente el Presidente Sebastián Piñera insistió en su tesis del “enemigo poderoso” al señalar que la ola de violencia desatada tras el estallido social del 18 de octubre es “sistemática”, “profesional”, “organizada con tecnología de punta” y que buscaba “incendiar el país”.

Así lo señala en una entrevista que dio a la cadena española SER, ocasión en que buscó la forma de explicar la crisis social más grave que atraviesa el país desde la llegada de la democracia.

En ese sentido, Piñera dijo que definitivamente se vivió algo en el país que “nadie anticipó, que nunca había ocurrido”.

Hace casi siete semanas, se dieron dos situaciones simultáneas, pero de muy distinta naturaleza. Lo primero fue que surgió fue una demanda muy fuerte de toda la ciudadanía por hacer de Chile un país más justo, más inclusivo, con menos tolerancia a los abusos, con mayor igualdad ante la ley y con mayor respeto por los ciudadanos. Eso es una cosa que yo estimo como muy positiva, pero, simultáneamente, se desató una ola de violencia brutal en la que pequeños grupos ejercieron una violencia sin dios ni ley, quemaban todo lo que se ponía en su camino, las estaciones del metro, los hospitales y los supermercados, tratando de causar daño para destruir el sistema”, explicó el mandatario.

Y a renglón seguido precisó que ante las demandas sociales “legítimas”, su Gobierno reaccionó con lo que calificó como una “potente agenda social, haciendo un enorme esfuerzo por escuchar con atención y con humildad lo que la gente nos decía. Y, frente a la violencia desatada, estamos luchando con las armas de la democracia y del Estado de Derecho”.

Ante su afirmación respecto a que nadie anticipó la molestia social, el mandatario dijo que “el país venía progresando, pero se venía acumulando un malestar, no en el Gobierno que yo presido, sino que venía de gobiernos anteriores”.

Hubo muchas conductas monopólicas en industrias básicas, y muchos escándalos e irregularidades en el uso de recursos públicos. La gente fue acumulando este malestar y se expresó de repente con mucha fuerza. Nosotros hemos tratado de escuchar con mucha atención y mucha inquietud lo que debió de haberse escuchado décadas, más vale hacerlo ahora que nunca”, señaló.

Incluso, él mismo asegura que tampoco vio venir este descontento de la sociedad que detonó ese 18 de octubre y que se ha prolongado hasta la fecha con constantes manifestaciones que demandan mejores pensiones, salud, educación, entre otras.

No, no lo vi venir. El país había tenido un tercer trimestre muy positivo en crecimiento, en creación de empleos, en inversión y en mejoría de la calidad de vida. Estábamos preparándonos para ser la sede de la APEC y de la COP25, que iban a celebrarse en Chile en noviembre y en diciembre, respectivamente”, sostuvo e insistió en que el 18 de octubre “nunca lo voy a olvidar, se desató una ola de violencia sistemática, profesional, organizada con tecnología punta que buscaba destruirlo todo. Querían incendiar el país”.

En cuanto a quién o quiénes están detrás de la violencia que afecta al país, Piñera persiste en la postura que ha entregado su sector político respecto a que no ha sido casual, sino que deliberado y no entrega mayores detalles.

Eso está en estudio por nuestras agencias de inteligencia que debo reconocer que no estuvieron a la altura por lo que las estamos renovando íntegramente. También ha habido mucha información de países amigos que indican que aquí hubo algo no fue casual y que fue deliberado. Definitivamente aquí vimos algo que nunca habíamos visto”, mencionó.

El Presidente también fue consultado sobre su la agenda social que impulsa su Gobierno calmará las manifestaciones, indicando que las propuestas hechas por su administración no pueden ser consideradas como una “panacea” para solucionar los temas que la ciudadanía demanda.

No es una panacea que lo resuelva todo. Yo me he reunido con cientos de organizaciones sociales para escuchar y entender sus reclamos con más sensibilidad y atención de lo que lo habíamos hecho antes. Es cierto que Chile se ha desarrollado mucho pero todavía nos queda un largo camino por recorrer”, sostiene.

Y agrega que “afortunadamente, la magnitud de la violencia ha ido cayendo y creo que estamos entrando en una etapa de firme y claro compromiso con las soluciones. Y acabamos de lograr un acuerdo para diseñar juntos una hoja de ruta que nos permita tener una Constitución que sea un marco de unidad, de estabilidad y que dé proyección a la sociedad chilena porque la actual, si bien ha sido reformada muchas veces, tuvo su origen en la dictadura militar”.

Militares a las calles

El mandatario también fue consultado respecto a lo difícil que fue tomar la decisión de sacar a militares a las calles en la crisis, afirmando que “me costó mucho. Recuerdo la noche del 18 de octubre, estábamos en el Palacio de La Moneda y empezamos a recibir la información sobre el incendio de las siete estaciones del metro de Santiago quemadas simultáneamente y después vinieron 36 supermercados incendiados. Cuando supe que habían intentado quemar un hospital, tomé una decisión dentro del Estado de Derecho y de la Constitución, declarar el estado de emergencia”.

Tomamos esa medida porque la consideramos indispensable para proteger a los chilenos, pero, como a mí me vino de inmediato el recuerdo del pasado, tomé precauciones. Llamé al Instituto Nacional de Derechos Humanos y a la Defensoría de la Niñez para advertirles de que tenían todo el apoyo del Gobierno para velar por el fiel cumplimiento del respeto a los derechos humanos. Llamé a Michelle Bachelet, la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y al responsable de Human Rights Watch para pedirles que enviaran misiones de observación a Chile”, aseguró.

Incluso, precisó que le solicitó a la Defensoría Pública que “se personase para proteger los derechos de los detenidos, y revisamos los protocolos del uso de la fuerza con los responsables de aplicar el estado de emergencia. ¿Se cumplió en todos los casos? No, y por eso le pedí a los Carabineros que iniciaran de inmediato sumarios internos y que pusiera toda la información a disposición de la Fiscalía para que después lo tribunales conocerán los antecedentes y castigaran a los responsables”.

En lo personal, para mí fue extraordinariamente difícil y doloroso; a ningún presidente le gusta tener que recurrir a estados de emergencia, aunque están en la Constitución, pero yo pensé cuál era mi deber como presidente. Esto no es una dictadura, es un Gobierno democrático que recurrió a instrumentos democráticos para enfrentar una violencia brutal”, afirmó.

La imagen que dan de Chile Mon Laferte y LasTesis

Finalmente, el mandatario fue requerido por su opinión sobre los dichos de la cantante Mon Laferte y de las acciones del colectivo feminista LasTesis que hacen ver al mundo que Chile es casi una dictadura.

Cada uno es libre de expresar sus opiniones. Lastesis es un movimiento feminista que está reivindicando los derechos de las mujeres y tiene todo el derecho a hacerlo. Pero déjeme decirle que Chile es una democracia, nos costó mucho recuperarla, yo luché por ello hace 30 años. En Chile hay democracia, establecimos protocolos del uso de la fuerza que están con los máximos estándares internacionales. ¡Claro que algunas personas cometieron abusos! Y están siendo investigadas y van a ser juzgadas por los tribunales de justicia porque no va a haber impunidad en esta materia”, concluyó.

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