Destacando que el actual movimiento social “se convirtió en una gran oportunidad para construir un nuevo futuro para Chile”, el Presidente Piñera se refirió al complejo momento que vive el país a través del New York Times, uno de los más influyentes medios de comunicación de Estados Unidos.

Sin duda, la publicación aparecida este miércoles 18 busca profundizar la campaña de control de daños a la imagen internacional del país, a causa de las protestas ciudadanas y desórdenes que se han sucedido en Chile desde mediados de octubre, y que ha tenido precedentes previos en encuentros con los corresponsales extranjeros acreditados en el país y entrevistas a medios como las cadenas británica BBC y española Ser.

Aunque, en este caso, también se apunta a destacar el balance del gobierno a dos meses del estallido social y cuáles han sido los pasos dados hasta el momento para superar la crisis.

En esta oportunidad, el mandatario inicia haciendo alusión al progreso general alcanzado por el país en los últimos 30 años, para pasar a indicar a continuación que, pese a ese éxito, “no supimos aprovechar lo suficiente el poder del crecimiento para reducir la brecha de ingresos. Muchos sintieron que quedaron atrás, inundados por un sentimiento legítimo de injusticias que desencadenó en una ola de protestas sociales”.

En este punto, precisa que “para responder a ese llamado y luchar contra las desigualdades, necesitamos una agenda social ambiciosa, mantener un crecimiento sano de la economía y lograr un acuerdo constitucional con participación amplia e inclusiva, que refleje los valores y principios que han forjado nuestra nación”.

Luego de ello, se refiere, una vez más, a la violencia que ha acompañado al movimiento social, señalando que “en las últimas semanas hemos experimentado un enorme e inesperado estallido de violencia, incendios, disturbios, destrucción y delincuencia, que ha causado un grave daño al cuerpo y alma de Chile”.

Pero en paralelo a ello, y bajando el tono de su inclinación continua hacia la Agenda de Seguridad de otras intervenciones, resalta el Presidente que “esta protesta social se convirtió en una gran oportunidad para construir un nuevo futuro para Chile. Es la expresión legítima de una democracia viva y vital, que nos dio la oportunidad de conectarnos mejor con nuestros ciudadanos y liderar una transición hacia una sociedad más justa y con mayor igualdad de oportunidades, donde el progreso y el desarrollo sean más inclusivos y sostenibles”.

En ese sentido, y luego de ratificar que “un Estado no puede alcanzar el pleno desarrollo si una parte significativa de su población o territorio no están participando de la generación y los beneficios del crecimiento”, el Mandatario indicó que el primer paso en ese sentido fue el lanzamiento de una nueva agenda social, “con un conjunto de medidas muy concretas que abordan algunas de las principales preocupaciones cotidianas de los chilenos, dando alivio y mayor dignidad a sus vidas”.

En todo caso, el Presidente subrayó que hay una “condición indispensable” para avanzar en el proceso de diálogo: “no podemos tolerar ninguna forma de violencia, ni ningún tipo de abuso de los derechos humanos. De lo contrario, nuestra democracia se debilitará. Debemos poner fin a toda la violencia, recuperar la paz social y concentrarnos en los enormes desafíos y oportunidades del futuro“.

Concluyó sus palabras afirmando que estaba “seguro de que los chilenos demostrarán una vez más el alma noble y solidaria de nuestro país. Juntos construiremos un país más libre, más justo, más fraterno y más próspero, un país que podemos llamar nuestro hogar común, la casa de todos los chilenos, donde podamos pensar de manera diferente, pero respetar nuestras diferencias y juntos construir un futuro mejor para todos”.

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Puede leer la columna en su publicación original en el sitio de New York Times en español AQUÍ

 

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