Canciller insiste en que estallido social fue porque no se pudo usar el Metro

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El canciller Teodoro Ribera insistió este sábado en la tesis que el estallido social se produjo porque la gente no pudo usar el Metro y no fue por las demandas ciudadanas, las cuales, señala, aparecieron posteriormente.

Así lo expresa en una entrevista con el diario español El País, en donde, el jefe de la diplomacia chilena sostiene que “para entender el fenómeno, hay que tener claro que lo que sucede es solo violencia de grupos anárquicos y que el malestar social se deriva de la imposibilidad de usar el metro. Es con posterioridad cuando surgen las demandas sociales. Son dos temas distintos”.

Incluso Ribera busca explicar la otra tesis planteada por el Gobierno sobre la existencia de países de Europa Oriental que están detrás de la crisis social.

“He dicho que, según informaciones provenientes de Estados Unidos, alrededor del 10% de las comunicaciones por Internet y los tuits enviados desde el día 18 de octubre provienen de un país de Europa Oriental y, de ese porcentaje, una gran mayoría estaban orientados a generar desinformación en Chile y otra parte estaba destinada a crear un clima hostil hacia Chile en el extranjero”, precisa.

En ese sentido, señala que el problema que afecta al país se puede explicar desde el punto de vista multifactorial, porque “he dicho que, según informaciones provenientes de Estados Unidos, alrededor del 10% de las comunicaciones por Internet y los tuits enviados desde el día 18 de octubre provienen de un país de Europa Oriental y, de ese porcentaje, una gran mayoría estaban orientados a generar desinformación en Chile y otra parte estaba destinada a crear un clima hostil hacia Chile en el extranjero”.

Y agrega que el crecimiento económico por sí solo no garantiza la estabilidad política y social en el país, sino que se “requieren otros elementos como una relación de mayor dignidad entre los ciudadanos, de mayor respeto por parte de las empresas hacia los consumidores y mayor colaboración de los ciudadanos entre sí”.

Ribera también descarta que Chile haya dejado de ser una excepción en el continente, mencionando que el país “presenta los mejores indicadores del Programa de Desarrollo de América Latina. No es que los sectores populares o emergentes vivan peor que ayer, viven mejor, pero cuando uno empieza a vivir mejor no quiere volver atrás y uno exige del Estado, de la empresa, más respeto como ciudadano. Eso sí exige una transformación”.

El canciller, como es normal dentro del Gobierno, defiende la postura de mantener la actual Constitución y la no necesidad de cambiarla por una nueva carta de navegación del país, indicando que una nueva Carta Magna no resolverá los problema, sino que serán los “reformas del aparataje social”.

“Lo que está haciendo el Gobierno es abordar primero la crisis de seguridad, aislar a los grupos violentos y anarquistas, lograr tener una mayor inteligencia policial para detenerlos a tiempo y entregarlos a la justicia e incrementar el número de policías que en Chile los carabineros son apenas 60.000 para un país de 750.000 kilómetros cuadrados. No estaban preparados para enfrentar actos de violencia simultáneos. El segundo tema que el Gobierno está abordando es el de las reformas sociales, el mercado de los medicamentos para que haya una mayor competencia y baje el precio, se han aumentado las pensiones mínimas no contributivas sustancialmente, beneficios para la gente de la tercera edad para ayudarles en los desplazamientos. Otro tema distinto es la reforma constitucional que lo que busca es generar un gran consenso ciudadano sobre la norma fundamental donde se tiene en mira como posible ejemplo la Constitución española de 1978”, argumenta.

Al ser consultado respecto a las denuncias por violaciones a los derechos humanos, Ribera apunta a bajar el perfil de los documentos entregados por organismos de defensa de los DDHH, indicando que “no eran violaciones, yo también lo entendí así al principio, pero en los cuarteles hay cámaras de vigilancia en todos los sectores donde están los detenidos, salvo en los baños, y ahora se van a colocar en esos lugares también para no dejar ninguna sala sin vigilancia. Pero no hablemos de la casuística, hablemos de política: el caso chileno es propio de la posmodernidad, las convocatorias se producen por las redes sociales, no hay líderes prestablecidos, no hay demandas concretas y son los sectores de la clase media los que protestan. No hay con quien negociar”.

Marca Chile

El canciller también reflexiona respecto a que el estallido social ha perjudicado la imagen del país en el exterior, afirmando que si no se llega a consensos afectará aún más.

“Pero el sistema político o el judicial chilenos funcionan. No hubo una crisis institucional, sino primero una crisis violenta y luego una crisis social. Pero las instituciones soportaron la crisis, el sistema ha demostrado ser fuerte y estable”, arguye.

Asimismo, también expresa su parecer respecto a la petición de salida del Presidente Sebastián Piñera que exige la ciudadanía, sosteniendo que “eso es inconcebible en la historia de Chile. Ejercerá su liderazgo hasta el final de su mandato y será un factor de modernización de la sociedad”.

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