Con una gran puesta de escena en el patio de Los Cañones de La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera encabezó la ceremonia de promulgación de la reforma constitucional del capítulo XV de la Carta Magna que habilita el plebiscito de entrada para el próximo domingo 26 de abril de 2020, en el que se votará por la modificación o cambio de la actual Constitución Política nacional.

Así, alrededor del mediodía se fueron reuniendo los invitados a la ceremonia, encabezados por los ministros de Estado, los presidentes del PPD, Heraldo Muñoz, y la Democracia Cristiana, Fuad Chahín, al igual que el mandatario Ricardo Lagos y el Presidente de la Cámara de Diputados, Iván Flores, junto a parlamentarios oficialistas y de oposición.

El mayor morbo, sin embargo, lo concentraban los timoneles de Chile Vamos, Mario Desbordes (RN), Hernán Larraín Matte (Evópoli) y la a última hora arribada presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, quien llegó al palacio de Gobierno a minutos del inicio de la cita, y en un notorio gesto no saludó a ninguno de sus aliados ni el ministro del Interior Gonzalo Blumel.

[Lea nota secundaria: Ignorando abiertamente a sus aliados de Chile Vamos y a Blumel, Van Rysselberghe mantuvo la tensión en el oficialismo]

También asistieron a la cita el presidente de la Corte Suprema Haroldo Brito; el del Servel, Patricio Santamaría; el contralor, Jorge Bermúdez; la presidenta del Consejo de Defensa del Estado, María Eugenia Manaud; y la presidenta del Tribunal Constitucional, María Luisa Brahm; al igual que el general director de Carabineros, el jefe de la PDI y altos mandos de las Fuerzas Armadas.

En su discurso introductorio, el Mandatario comenzó efectuando un recuento de las cartas magnas, haciendo especial énfasis en la Constitución de 1925 y de 1980, con un especial énfasis en las reformas de 1989 y, en particular, la de 2005 encabezada por el ex presidente Lagos.

En este marco, afirmó que “la Constitución es el gran marco de unidad que da certeza, que da estabilidad, que da seguridad al devenir de los pueblos”, añadiendo que “ninguna Constitución política es inamovible, y tampoco lo será esta”.

Asimismo, explicó que la reforma “establece un plebiscito que debe celebrarse el domingo 26 de abril de 2020”, además, señaló lo que seguirá de aprobarse, detallando el proceso constituyente.

El “debería ser” de la nueva Carta Magna

Junto con argumentar a favor de varios derechos que en su opinión deben estar consagrados en una eventual nueva constitución como, por ejemplo, el derecho a la vida y establecer a la familia como el pilar fundamental de la sociedad, paso a enumerar una serie de principios que deberían quedar plasmados en la elaboración de una nueva Constitución, como el carácter de república democrática de Chile.

Continuó señalando que debería incluirse el principio de igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, el principio o derecho a poder contribuir libremente al común de las personas y la autonomía de las organizaciones intermedias.

Asimismo, Piñera entregó una especial preponderancia al principio del Estado al servicio del Bien Común de las personas, el principio del deber y el derecho preferente de los padres para poder educar a sus hijos, el principio de la responsabilidad del Estado en la lucha de la pobreza, el derecho a propiedad, el derecho de libertad de expresión y reunión, el derecho de todos a ser tratados con igualdad ante la ley.

Por otra parte, se refirió también en su discurso a “la parte orgánica de la Constitución”, indicando las instituciones que deberían ser incluidas dentro de la Carta Fundamental.

Destacó que debe ser una República Democrática con un Estado de Derecho que posea una separación de independencia entre los poderes del Estado.

Por otra parte, el Mandatario hizo un llamado para que la que la eventual convención constituyente no pueda modificar sanciones judiciales que estén ejecutoriadas, como tampoco anticipar el término del período de parlamentarios o cargos de elección popular.

Sobre las instituciones, sostuvo que debe mantenerse la existencia e independencia del Banco Central, el Tribunal Constitucional, el Ministerio Público, el Tribunal Calificador de Elecciones, la Contraloría General de la República y que todas obedezcan al principio de probidad y de transparencia.

Continuó señalando también que se debe incluir el reconocimiento a los pueblos originarios y que el Estado garantice el orden público. También que se incluya la protección al medioambiente, el principio de la descentralización de la Nación y, por último, la responsabilidad del Estado en los mismos actos que el Estado ejecuta.

Finalizó señalando que “la Constitución no es una vara mágica que resuelve todos los problemas”, y que se debe avanzar en todos aquellos temas que la ciudadanía necesita.

Tras finalizar su intervención, y al momento de firmar la reforma, el Jefe de Estado estuvo acompañado por el diputado Iván Flores, el ex Presidente Lagos, y el presidente de la Corte Suprema, Haroldo Brito, además de la Primera Dama Cecilia Morel y los ministros Gonzalo Blumel y Felipe Ward.

Reacciones

Al término del acto, momento en el cual el Presidente se dio el lujo de compartir con algunos asistentes y sacarse algunas fotos, las reacciones de los asistentes fueron mixtas.

El presidente de la Cámara, Iván Flores fue el más crítico en ese sentido, al recordar primero que “este proceso constituyente nació en el Congreso Nacional, en la Cámara de Diputados y el Senado, porque juntamos a las dos comisiones que dieron pie a que justamente se pudiera firmar este documento del Acuerdo por la Paz, esa es una partecita de la historia que no hay que olvidar”.

Luego, consultado sobre la afirmación del Mandatario en cuanto a que la nueva constitución no debiera ser un catálogo de aspiraciones, indicó que “entonces no hagamos proceso; nadie puede arrogarse hoy día ni decir cómo va a ser la nueva Constitución ni decir que va a poner condiciones. Creo que ha sido uno de los problemas que ha tenido Chile en cuanto a que las autoridades creemos saber lo que la gente piensa y no ha sido así, y por lo tan tanto lo que hoy día se ha hecho y ese es el valor, es promulgar una reforma que lo que permite es iniciar primero el plebiscito, que nos va a dar un par de indicaciones de cómo seguir, en donde hay que darle espacio a todos, cabida a todos y que todos puedan opinar con libertad; entonces, poner de cortapisa que hay algunos temas que se pueden tratar y otros no, me parece que no es ir en el camino correcto y no es colaborar en avanzar hacia una nueva constitución que refleje de verdad lo que es el espíritu nacional”.

En tanto, el ex presidente Ricardo Lagos comentó que “me toco el 2005 firmar una constitución que pasaba el test democrático, no nos satisfacía plenamente, pero era mejor esa constitución que mantener los enclaves autoritarios, y esa es la razón por la cual hoy es importante, porque durante 30 años buscamos un momento en el cual se pudiera construir una constitución entre todos lo que nos tocó fue sacar enclaves que no estaban acordes con el perfil democrático y gracias a eso ahora podemos pensar en cómo tenemos que construir un país a la altura que queremos. Nos demoramos tal vez mucho, pero es un buen día para comenzar a pensar en Chile hacia adelante entre todos, entender que tenemos que tener diálogo, tenemos que tener respeto y no me gusta a ratos un Chile que se ve tan polarizado”.

El ministro del Interior Gonzalo Blumel, por su parte, afirmó que “este seguramente será recordado como un día histórico porque se pone en marcha el proceso constitucional que se va a definir en el plebiscito del 26 de abril”.

Añadió que lo más relevante fue que “se construyó en base a un acuerdo amplio donde participaron todos los sectores (…) va a ser un proceso participativo y va a ser la ciudadanía en abril mediante un plebiscito la que va a definir si avanzamos o no hacia una nueva constitución, y creemos que contribuye a ir encausando una salida para superar esta crisis que vive nuestro país desde el 18 de octubre”.

Por su parte, el ministro Felipe Ward dijo que “el 26 de abril la ciudadanía elegirá el camino a seguir en el proceso constitucional. Es fundamental que sea desarrollado de manera libre, transparente y de manera participativa. Porque esta reforma abre las puertas para un marco constitucional sólido, compartido y legítimo”.

Añadió que “a través de esta convergencia de voluntades, todos los poderes del Estado han sido capaces de forjar unión para solucionar de forma concreta las demandas de la ciudadanía. Cuando nos unimos por el bien común somos capaces de lograr acuerdos históricos como este”.

Ni se asomaron

La jornada estuvo marcada también por algunas ilustres ausencias, entre ellas los timoneles de los partidos Socialista y Radical, y el presidente del Senado

A través de su cuenta de twitter, el presidente del senado, Jaime Quintana, señaló que “el Presidente @sebastianpinera nunca tuvo interés real por cambiar la Constitución. Hoy tenía la oportunidad de hacer un auténtico llamado a la sociedad chilena a participar y deliberar, pero prefirió poner el énfasis en cómo le gustaría a él una nueva Carta Magna. No corresponde”.

Por su parte y poco antes del inicio de la ceremonia, el presidente de los radicales, Carlos Maldonado, dijo, por medio de un comunicado, que “ir a una ceremonia innecesaria -porque la promulgación es un acto meramente administrativo- y que se hace para efectos comunicacionales, en un tema en que el Gobierno no ha tenido participación, es otra cosa. Por eso, y también como expresión de rechazo a la acciones y omisiones del Gobierno, especialmente en materia de DDHH, como Partido Radical decidimos no concurrir a esta ceremonia”.

 

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