“Me siento profundamente avergonzado”. Estas fueron las palabras del presidente de la Sofofa, Bernardo Larraín Matte, respecto al fallo de la Corte Suprema que dictaminó que la CMPC cancele 15 millones de dólares por fijación de precios en el cuestionado y polémico caso de colusión del papel Confort.

En un foro sobre empresas inclusivas, Larraín Matte se decidió a realizar un mea culpa y a ofrecer disculpas por la colusión que hizo la empresa que controla su familia, lo cual culminó con el pago de unos siete mil pesos de devolución a la ciudadanía tras llegar a un acuerdo con el Sernac y no pagar la multa que debería aplicarse. Sin embargo, el máximo tribunal del país determinó dictaminar que la CMPC sí debía aplicar la sanción pecuniaria.

“Me ciento 100% parte orgulloso del mundo empresarial y me siento 100% parte orgulloso de haber sido de la gobernanza de otras empresas como CMPC, pero al mismo tiempo me siento profundamente avergonzado y triste por los hechos que ustedes conocen”, aseguró.

Y arremetió que “como Bernardo Larraín y como integrante del grupo empresarial, a pesar que mi responsabilidad ha estado en otras dimensiones, por supuesto que pido perdón y nunca deja de ser una buena oportunidad para pedir perdón, para sentirse avergonzado por esos hechos y para revelar y decir que se están emprendiendo todas las acciones, no solamente a nivel de cada empresa, sino que a nivel de Sofofa”.

En cuanto a lo orquestado por la empresa de su familia, el timonel de la Sofofa dijo que “son hechos gravísimos, me hacen sentir avergonzado, también triste y cada vez que se activa el tema, esa vergüenza y tristeza por el dolor causado se reactiva”.

“Fui director y soy parte del grupo controlador. Siempre me paro en el debate con toda mi historia personal, familiar y empresarial y con luces que me hacen sentir orgulloso, con errores gravísimos que me hacen sentir avergonzado”, sostuvo.

Larraín Matte también cuestionó a quienes critican duramente a personas que se han visto envuelta en escándalos empresariales, indicando que todas situaciones le sirven como una “fuene de aprendizaje”.

“Yo no creo en esas personas o instituciones que no declaran nunca equivocarse, que se presentan como garantes de la corrección o perfecciones caminantes. Yo les asigno más valor a las personas que por sus virtudes y errores se paran en el debate público sin ningún complejo. Más aún, en esta encrucijada moralista de que unos se pueden parar y otros no se pueden parar”,
explicó.

A pesar del mea culpa expuesto y ofrecer disculpas, todas sus expiaciones llegaron tarde al debate y cuestionamiento que tiene la ciudadanía del empresariado y, principalmente, de las empresas que están detrás de la colusión del papel higiénico, debido a que este perdón ocurre diez años después que ocurrió el hecho y que se autoacusaran de esta colusión para librar de las sanciones de las autoridades fiscalizadoras.

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