En conversación con Infogate, el presidente de la Democracia Cristiana, Fuad Chahin, mostró su decepción por el camino adoptado por Renovación Nacional en torno al Plebiscito Constituyente del próximo 26 de abril, al indicar que la decisión de parlamentarios de ese partido de hacer campaña por la opción de rechazo implica que “está claro que en la derecha puede proponer Desbordes, puede proponer Evópoli, pero es la UDI la que dispone”.

En ese sentido, profundizó sus dichos criticando fuertemente a las tiendas de Chile Vamos señalando que “a nadie le debe sorprender: si la derecha es la derecha, es nostálgica al final del día de Jaime Guzmán, es nostálgica de Pinochet, y para mi es una gran decepción lo que ha pasado con Renovación Nacional, porque una vez más señaliza para el centro pero termina girando hacia la UDI.

Añadió también que “no quisiera criticar a la directiva; lo considero mas bien decepcionante. Yo creo que todo el país pensó que, a partir de declaraciones que parecieron bastante razonables de Renovación Nacional de que había un afán de entender la crisis, de sintonizar con lo que estaba pasando en el país, pero quedó sólo en el discurso al final. Al final su partido terminó cuadrándose con la UDI, tirando para la extrema derecha”.

Consultado acerca de si, ante este escenario, el diputado Desbordes y el senador Ossandón se quedan solos, señaló que “eso me parece lamentable, pero es así”.

Por otra parte, y ante al consulta de las quejas del Gobierno de que el exceso de interpelaciones y acusaciones constitucionales está distrayendo el trabajo legislativo del Congreso, el timonel de la DC indicó que “no me gustan los Gobiernos que no quieren ser fiscalizados, creo que eso es un tremendo error. El Parlamento tiene que cumplir su función”.

Precisó, eso si, que “claramente la herramienta de fiscalización tiene que utilizarse con racionalidad, para poder lograr los objetivos, y no puede de alguna manera exagerar un uso que puede terminar debilitando la prueba de fiscalización y agotándola”, poniendo como ejemplo en este punto como la última sesión de interpelación terminó con problemas de quórum para sesionar.

Recordó además que “cuando fui diputado, fui súper fiscalizador; de hecho, 11 autoridades tuvieron que dejar sus cargos por iniciativas de fiscalización que tuvimos, como el caso Johnsons, el caso La Polar, la fusión de las AFP, me tocó hacer el alegato de la acusación contra Harald Beyer en el Senado. Mal podría criticar hoy en día el ejercicio de una facultad que es propia, pero hay que hacerla cuando efectivamente estemos con actos de la relevancia que lo ameriten, y con la racionalidad que no agote una herramienta muy importante, porque sino el Gobierno se “sube por el chorro” y después no quiere que lo fiscalicen”.

“Entonces, ¿hay que usarlas? Sí, de todas maneras, con toda la racionalidad necesaria para no agotar las herramientas”, concluyó.

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