La situación interna en RN por la posición que tomará el partido de gobierno para el plebiscito por una nueva constitución o mantener la misma ha hecho retornar a la primera línea al que es considerado el “verdadero” dueño del partido de la estrella tricolor, Carlos Larraín, quien ha tomado el mando de quienes optan por el rechazo y así lo está haciendo.

Este miércoles, Larraín, le escribe a su “audiencia mercurial” con una dura carta dirigida al intendente Felipe Guevara a quien literalmente lo abofetea por sus últimas declaraciones en la que sostiene que gran parte del Gobierno está por una nueva Carta Magna.

Larraín le espeta a Guevara que: “Manifestarse por la derogación de la Constitución ofende directamente a la UDI, a una mayoría aplastante de RN (…) Impulsar la derogación debilita al Gobierno”.

La siguiente es la misiva:

“El intendente de Santiago ha dicho que el Gobierno, en plural, está por una nueva Constitución. Esto es lamentable, sobre todo viniendo de una autoridad que acaba de salvarse de ser destituida gracias a que la Constitución vigente mantiene una cierta contención para que lo político, en su expresión menos noble, termine de tragarse la vida nacional.

Uno de los pocos factores que nos pueden permitir salir de la huesera es la subsistencia de un gobierno cuyo eje es el Presidente, apoyado por los partidos que lo eligieron. El Gobierno, para recuperar fuerzas, debe convencer a sus propios partidarios de que todavía cabe una acción inteligente.

Manifestarse por la derogación de la Constitución ofende directamente a la UDI, a una mayoría aplastante de RN, y a otros grupos que apoyan, por lo general lealmente, al Gobierno y a sus autoridades cuando son cuestionadas. Impulsar la derogación debilita al Gobierno, que se está esforzando para sacar adelante la preterida agenda social. Solo así, con un gobierno algo reforzado y con resultados tangibles que mostrar, podemos enfrentar el plebiscito de abril. De paso me pregunto: ¿Querría el intendente repuesto ser candidato a la convención constituyente junto con el resto de los ministros y parlamentarios de su misma idea, si acaso el voto por la derogación es 70-30? Lo dudo, pero sería consecuente con la idea de democracia plebiscitaria por la que están apostando”, remata Carlos Larraín.

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